domingo, 24 de julio de 2016

Mini reseñas | Películas para una tarde de verano

La familia Bélier, de Eric Lartigau (3***)
Una de las comedias dramáticas más conmovedoras del cine francés de los últimos años. La historia de una adolescente que quiere cantar, algo que no comprende su familia, todos sordomudos excepto ella. Tiene momentos muy cómicos y entrañables, y otros que buscan emocionar desde el drama ligero al espectador. Louane Emera, que fue participante de La voz en Francia, se alzó con el Premio César a la Mejor Actriz Revelación por su interpretación. La familia Belier está contada con tanta ligereza y naturalidad que todo fluye y termina dejando una sensación más que agradable. Una delicia.  

Bon Appétit, de David Pinillos (3***)
La ópera prima de David Pinillos, que se alzó con el Premio Goya a la Mejor dirección novel, es una historia actual de jóvenes que se enamoran y que tienen miedo y huyen. Y la dicotomía "vida profesional - vida personal" está muy presente. Una película de profundo espíritu europeo (es una coproducción entre España, Alemania, Suiza e Italia) en estos tiempos en los que la Unión está en sus horas más bajas, con toques de comedia, sí, pero en la que el drama romántico termina floreciendo. Protagonizada por el siempre efectivo y atractivo Unax Ugalde.

Madame Marguerite, de Xavier Giannoli (3***)
Y otra comedia dramática, posiblemente la mejor película de las tres (aunque la que más me ha gustado a mí haya sido La familia Belier). Es la historia de una mujer rica que se dedica a dar conciertos de ópera a sus amigos, aunque ella canta fatal y no lo sabe. Una película sobre la locura y el poder del dinero, que a veces impulsa el engaño. Catherine Frot, que se llevó el Premio César a la Mejor Actriz, en una interpretación complejísima y certera, al borde del histrionismo y con una carga emocional enorme, excéntrica y rota por dentro, porque el arte y las risas y la locura no son más que una máscara de la que en el fondo, quizás, Madame Marguerite fue siempre consciente.


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

lunes, 18 de julio de 2016

Reseña | El hombre sentado en el pasillo y El mal de la muerte, de Marguerite Duras



Dos relatos de Marguerite Duras, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, breves, eróticos, sobre el deseo y la soledad. Y en ambos se siente una fuerte influencia cinematográfica, la mirada de cineasta de Duras.

El hombre sentado en el pasillo
Esta es el relato de un deseo que crece y crece y explota. Un hombre, una mujer. Y una mirada ajena. Un sexo que se abre, una lluvia dorada y la imposibilidad de la felicidad. En apenas unas veintena de páginas, Marguerite Duras narra con precisión quirúrgica una escena que adquiere entidad y sentido completo. La cadencia de su estilo es fascinante, capaz de darle forma, a través de las palabras, a sentimientos abstractos que flotan y adquieren solidez.
Veo el enclave del sexo entre los labios separados y que todo el cuerpo se petrifica a su alrededor en un abrasamiento que va en aumento. No veo el rostro. Veo flotar la belleza, indecisa, por las inmediaciones del rostro pero no consigo que se funda con él hasta hacerla suya. 
Y al final todo se desborda con una brutalidad que se pega a la piel y deja espacio al silencio más sucio y, a la vez, más hermoso.
Veo cómo llega el color violeta, cómo alcanza la desembocadura del río, cómo se ha encapotado el cielo, cómo se ha detenido en su lento recorrido hacia la inmensidad. Veo que otros miran, otras mujeres, que otras mujeres ahora muertas miraron asimismo formarse y deshacerse monzones de verano ante ríos bordeados de sombríos arrozales, frente a vastas y profundas desembocaduras. Veo cómo del color violeta llega una tormenta de verano.  

El mal de la muerte
Este relato habla sobre la incapacidad de amar. Y lo hace ante un lector perplejo, que debe ir atando cabos poco a poco para entender ese "mal de la muerte" al que hace referencia el título. Porque nada en la obra de Marguerite Duras es banal ni explícito ni superfluo, sino que todo adquiere múltiples matices y el blanco lo mancha todo, dejando una sensación permanece flotando alrededor del cuerpo durante días, hasta que cala en la mente a través de los ojos, o de la boca.

No es un relato nada fácil de leer, por la estructura, por esa narradora mirona que pareciera a veces estar dentro de la acción, fungiendo como nexo entre personajes y lector, y mezclando la interlocución. Nuevamente, dos personajes: un hombre, una mujer. Un hombre atormentado, y una prostituta.

El mal de la muerte es una descripción certera de la depresión, de la soledad más descarnada, puro esqueleto. Una joya literaria.
De ese cuerpo quisiera usted alejarse, quisiera volver a los cuerpos de los demás, al suyo, volver hacia usted mismo y a la vez es precisamente por tener que hacerlo por lo que llora. 

Otras obras de Marguerite Duras reseñadas en CAJÓN DE HISTORIAS:
- El amante
- Moderato Cantabile
- Hiroshima mon amour


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

viernes, 15 de julio de 2016

Crítica | Buscando a Dory, de Andrew Stanton y Angus MacLane



Llegué con las expectativas demasiado altas, porque recuerdo todavía la sensación casi mágica que me dejó Buscando a Nemo cuando salí del cine. Y claro, me he estampado. 

Buscando a Dory me parece una película demasiado larga, demasiado lenta y a la que le falta humor y profundidad. Claro, después de la maravilla de Pixar del año pasado, Inside Out, uno siempre quiere ver películas de animación que sean capaces de llegar a pequeños y mayores. 

Dory era un personaje tan entrañable que corría el riesgo, con una secuela, de perder esa conexión con el espectador tan emotiva. Y, en mi caso, ha ocurrido. Seguiré pensando en la Dory de Buscando a Nemo

La película no es aburrida, en absoluto, pero sí es mecánica y el problema es que aporta poco: la historia es demasiado parecida a su predecesora, con la misma estructura y una sucesión de acontecimientos previsibles. 

Si se tratara de otra película, de otro estudio de animación, seguramente esta reseña sería de otra manera. Pero tratándose de Pixar y de Dory, no puedo más que ponerle 2**, un regular, por la sensación de flojera que me ha dejado y las pocas sonrisas que me ha despertado.



Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

miércoles, 13 de julio de 2016

Reseña | Hiroshima mon amour, de Marguerite Duras


Hiroshima mon amour es el guion que escribió Marguerite Duras, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS para la película homónima que dirigió Alain Resnais, protagonizada por Emmanuelle Riva. 

Se trata de una historia de amor fugaz, de un encuentro fortuito entre una actriz francesa que se encuentra rodando en Hiroshima una película sobre la paz y un hombre japonés casado. Pero mucho más que una historia de amor, es también un canto a la memoria, a las heridas insondables que dejó la II Guerra Mundial. 

Marguerite Duras, con su estilo inconfundible y certero de palabras precisas y silencios, bucea en esas heridas de amor y de guerra y explora el deseo, derrumbando las imposiciones sociales que se quedan desnudas en las habitaciones de hotel. Y en tan pocas páginas (el guion se lee en un ratito) es capaz de construir dos personajes, ella y él, que laten y respiran y sufren. 

Hiroshima mon amour es un derroche de talento tan condensado que impregna y satura todo. Es deseo, es horror. Es Literatura Universal y eterna. 


Otras novelas de Marguerite Duras en CAJÓN DE HISTORIAS:


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 7 de julio de 2016

Crítica | Julieta, de Pedro Almodóvar


La última producción del maestro Pedro Almodóvar supone un regreso al drama y a la complejidad, tras el balón de oxígeno que seguramente supuso para el director realizar Los amantes pasajeros.

Julieta es la historia de una mujer (a la que interpretan dos actrices: Adriana Ugarte y Emma Suárez) que está a punto de marcharse a Portugal pero que cambiará de opinión tras un encuentro fortuito en Madrid. Un encuentro que desencadena un torrente de recuerdos, la historia de una vida, de un amor y del vínculo con Antía, su hija. 

Como suele ocurrir en las películas de Almodóvar, es visualmente impecable: los colores (los rojos tan rojos), la estética, los planos detalle. También la dirección de actores: las dos actrices protagonistas están fabulosas: Adriana Ugarte capaz de soportar el peso de un papel complejo con veracidad, y Emma Suárez, herida en el alma, desgarrada por la vida. Y ambas secundadas por un reparto en el que todos tienen pequeños papeles pero son fundamentales para el desarrollo de la historia. Quizá, de entre los secundarios, destaque Inma Cuesta, en una interpretación que crece. Rossy de Palma, Daniel Grae, Michelle Jenner, Susi Sánchez y Darío Grandinetti son otros de los nombres que completan el cartel. 

Y el guion tiene destellos de brillantez, es imposible cuestionar la calidad de Almodóvar para contar historias, para construir con efectividad un relato capaz de absorber al espectador. Almodóvar que es, además, un director ambicioso, que lo quiere todo. Y eso implica unos riesgos. Esta vez, en mi opinión, ha querido llegar tan lejos, abarcar tanto, que hay demasiados cabos sueltos en Julieta, y todo el clímax que logra a lo largo del metraje está descompensado con un final precipitado, cuesta abajo sin frenos. 

Todavía no logro descifrar si me ha gustado o no la película. Y ya han pasado varias semanas desde que la vi (en el único cine en el que la proyectaron de Tegucigalpa, únicamente una semana y en la sala VIP, con unas entradas carísimas). Siempre tengo las expectativas muy altas con Almodóvar. Casi siempre las cumple. Y hay muchas cosas muy buenas en Julieta. Pero también, desde mi punto de vista, hay algo que, por algún motivo, hace aguas. Quizás sea porque he echado en falta algunos giros almodovarianos en mitad del metraje, o un halo de luz (y alguna risa del estómago, con ese humor tan característico del manchego) en un drama puro y clásico como es este. 

Creo que necesito un segundo visionado. 


P.D. De cara a los Goya, y teniendo en cuenta esa relación "especial" entre Almodóvar y los académicos, sí que auguro bastantes nominaciones, seguramente algún premio técnico, y a Emma Suárez y Adriana Ugarte compitiendo entre ellas por el cabezón. 


Más películas de Pedro Almodóvar en CAJÓN DE HISTORIAS:
- Tacones lejanos (3***)
- Todo sobre mi madre (5*****)
- Hable con ella (5*****)
- Volver (4****)
- Los abrazos rotos (5*****)
- La piel que habito (4****)


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

lunes, 4 de julio de 2016

Mis canciones del mes de julio


10. La Otra y El Kanka: Contigo (-5)
Nadie nos dijo que fuera a ser fácil sacarse de dentro los cuentos de un príncipe azul. La letra de esta canción es una maravilla. 

9. Dread Mar I: Más allá de tus ojos (N)
Ya no ves más allá de tus ojos y el amor, escaso en tu corazón. Una canción sobre la capacidad crítica y analítica que escasea. En estos tiempos oscuros para España, de los que parece no saldremos, creo que mucha gente debería escuchar esta canción y abrir sus ojos... 

8. Coldplay y Beyoncé: Hymn for the weekend (-7)
El Nº 1 del mes pasado se queda en el puesto Nº 8. Una canción para brindar por la vida, con un regusto nostálgico en las venas.

7. Vicky Gastelo: Si tú piensas en mí (N)
Esta canción la descubrí porque forma parte de la "banda sonora" de Música para feos, la novela de Lorenzo Silva. Pura sensibilidad. Si no has vuelto a dormir como abrazado a mí...

6. India Martínez y Abel Pintos: Corazón hambriento (N)
Qué bonito cantan India Martínez y Abel Pintos. De verdad, qué bonito. Le cantan bonito a las ganas de amar, a las ganas de quedarse allí, a tu lado, aunque haya sido un amor fugaz... si no te vas, tengo tardes de domingo y mil inviernos...



5. Sia: Cheap Thrills (-2)
Sia sigue cantándole al fin de semana y al buen rollo por tercer mes consecutivo en CAJÓN DE HISTORIAS.



4. Coldplay: Up and Up (N)
Coldplay, again. Este video es una jodida maravilla.

3. Enrique Iglesias y Wisin: Duele el corazón (N)
¡Atención! Esta canción tiene un estribillo muy pegadizo. Sigo defendiendo que la letra es muy porno, solo en tu boca yo quiero acabar, yo también te doy... Uno de los temas de este verano, ¿no?

2. Manuel Carrasco: La voz de dentro (+4)
Después de una relación muy larga, en la que la pasión se apaga, hoguera sin fuego, hay veces que cuesta tomar la decisión de romper los vínculos, porque queda un amor y un cariño eternos, que yo me muero si la veo sufrir, y todo hiere, hasta el aire, pero es imposible quedarse. Y en el recuerdo queda, quedará, el amor vivido... porque no cambio ni uno solo de tus besos, porque del sueño que soñamos no me olvido...

1. Carlos Vives y Shakira: La bicicleta (+1)
Por ahora, si tengo que elegir una canción para este verano, me quedo con esta. La bicicleta me suena a Tegucigalpa, a Madrid, a Granada. Y suena a Colombia, a América Latina y a pasarlo bien, contigo, contigo y contigo. Primer Nº1 en CAJÓN DE HISTORIAS para Carlos Vives y tercero para Shakira.




Selección: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

viernes, 1 de julio de 2016

Protagonista del mes... Marguerite Duras


Una de las artistas más interesantes y completas del siglo XX: novelista, dramaturga, guionista, directora de cine. 

Marguerite Duras nació en la Indochina Francesa (actual Vietnam) y vivió allí los primeros años de su vida junto a su madre con la que mantenía una relación muy complicada y que se convertiría en un personaje fundamental de su obra. Se trasladó a Francia y tuvo que soportar la pérdida de un hijo, y también vivir en sus carnes una Guerra Mundial, la Segunda, la más devastadora. Se casó y se divorció varias veces. Sufrió profundas crisis vitales, alcoholismo y falleció en 1996 de un cáncer de esófago. 

Y quizás todo esto sirvió para alimentar una de las obras literarias más profundas y especiales, porque Marguerite Duras es capaz de abrir heridas en el lector por la precisión de las palabras escogidas y la musicalidad y el arte, por la importancia de aquello que no se dice, pero sí se cuenta, en una especie de vómito del subconsciente.

En CAJÓN DE HISTORIAS ya hemos reseñado dos de sus novelas más conocidas: El amante, con la que ganó el prestigioso Premio Goncourt en 1984, una de mis obras favoritas, que escogí como mi mejor lectura de autor extranjero en 2014; y Moderato Cantabile, en la que despliega un carisma narrativo irrefutable.

Este mes de julio seguimos descubriendo juntos la obra íntima y deslumbrante de esta francesa. 



Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

viernes, 24 de junio de 2016

Crítica | Laurence Anyways, de Xavier Dolan


Laurence Anyways, una de las mejores películas de amor del siglo XXI. 

Tras dos años de relación, Laurence Alia le dice a su novia que se quiere cambiar de sexo. Que él se siente mujer, que es en realidad una mujer. Tras el golpe inicial, tras explicarle que no le ha engañado, que siempre le han gustado las mujeres, comienza para la pareja un camino de lucha contra ellos mismos y contra el mundo. Pero el amor lo puede todo. ¿Pero el amor lo podrá todo? 

Así se puede resumir el descarnado y apasionado retrato de un amor profundo que Xavier Dolan, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, construye fiel a su estética cinematográfica, a su narrativa descarnada y que le confirman como uno de los mejores directores de actores de la actualidad: Melvil Poupaud y Suzanne Clément están impresionantes. La evolución de sus personajes, la madurez y la redondez interpretativa son grandiosas. 
Laurence Anyways es una película que duele en el alma, ambiciosa en sus casi 3 horas, dramática con las entrañas. Es una demostración de la necesidad de la pasión para vivir, para seguir adelante. De la importancia de la identidad y de todas las construcciones sociales que nos han sido impuestas y nos oprimen. 

Laurence Anyways es un canto a la libertad. A tragarse las lágrimas. O a dejarlas ir. A ser amado y asumir que la vida a veces nos escupe en la cara. 

Menudo torrente. Menuda obra maestra.



Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

martes, 21 de junio de 2016

Crítica | Los amores imaginarios, de Xavier Dolan


Dos amigos, un chico (el propio Xavier Dolan, director, guionista y protagonista de la película) y una chica (Monia Chokri), se sienten atraídos por la misma persona: un hermoso efebo de rizos rubios recién llegado a Montreal. Las vicisitudes del falso triángulo amoroso constituyen la trama principal de la segunda película del director quebequés, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS

Es precisamente el juego de la ambigüedad sexual entre los protagonistas lo que regala al espectador algunas escenas muy cómicas y eso, sumado a un trabajo interpretativo impecable, especialmente el de Monia Chokri, hacen que la película se disfrute de principio a fin.  

Es cierto que Los amores imaginarios es una película burguesa y recargada, sin la visceralidad de J'ai tué ma mère o Mommy, pero profundamente hermosa, perfecta para disfrutar de un cine bien rodado, de calidad, detallista, que se recrea en el color, en planos detalle y con el buen hacer de un director que sabe dónde colocar la cámara y cómo moverla. 

Es burguesa porque nos presenta sin pudor los problemas superficiales de la clase media-alta canadiense, en la que la vida parece de algodón de azúcar sonrosado donde las cosas bellas y los problemas (resulta que el vestido escogido es más hortera de lo que creía) pasan a ralentí, con una estética pop y canciones de Dalida. A veces es como estar viendo un spot publicitario de un perfume: Xavier Dolan es tan detallista que es capaz de crear una experiencia olfativa a través de las imágenes. 

Tiene partes del guión realmente brillantes: sobre el amor y las relaciones amorosas, sobre sentimientos que intoxican y sobre falsas necesidades que nos imponemos nosotros mismos. Pero al final, entre tanto color y tanta apariencia, de lo que realmente trata Los amores imaginarios, es de la amistad. De la verdadera amistad. 


sábado, 18 de junio de 2016

Reseña | Música para feos, de Lorenzo Silva


Música para feos cuenta la historia de amor entre Mónica y Ramón. Ella, una mujer de 29 años, desencantada con su trabajo y herida por malos amores. Él, algo más mayor, con barreras que le hacen impenetrable. Y ambos, juntos, construyen una relación entre canciones y silencios. 

Con el efectivo estilo de Lorenzo Silva, que escribe tan bien y que es tan fácil de leer, capaz de simplificar lo complejo en un ejercicio narrativo depurado, Música para feos es una novela actual y sincera: desde muy al principio el lector sabe que algo no marcha bien y, de algún modo, Silva le prepara para la tristeza. Porque Música para feos es una novela conmovedora. Pero también de superación personal y limpieza, especialmente para una protagonista que se entregó a un amor pasado que no salió bien, y la desdicha inundó su ser durante un tiempo. 
Mi corazón sabía desde siempre, aunque a mí me hubiera costado tanto admitirlo, que tenía que limpiarse de aquella inmundicia para poder seguir prestándome el servicio que le era propio. 
Empecé a leerla despacio, creo que había demasiadas cosas de Mónica, la protagonista, en mí (hasta la edad, 29 años) y algunas canciones que también han formado parte de mi historia (Reina de la noche, Back to black) y ese reconocimiento me produjo una especie de rechazo: "no estoy preparado para leer el hostiazo que se va a dar esta muchacha porque me va a doler a mí, ahora". Pero, al final, la vida es de los valientes. Y Mónica es una valiente. Y yo, qué bueno que nací valiente.
Esa noche, después de muchas noches sin atreverme a hacerlo, volví a ponerme el disco de Amy Winehouse. Y me fui directa al corte que más hacía honor a su nombre en mi alma y en mi memoria: aquella canción que durante meses había sido una cuchilla que me abría en canal, afilada e inmisericorde.  

Lorenzo Silva acierta a la hora de construir los personajes y crear una trama sencilla pero capaz de golpear en las emociones del lector. Todo un logro y un acierto. Música para feos es una historia de amor eterno en pleno siglo XXI, cuando lo efímero recorre nuestra sangre. Una novela triste y deliciosa. 

Más novelas de Lorenzo Silva en CAJÓN DE HISTORIAS:


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

lunes, 13 de junio de 2016

Crítica | Yo maté a mi madre, de Xavier Dolan



Yo maté a mi madre es una película neurótica.

Combina una narrativa cinematográfica visceral con algunos primeros planos cargados de lirismo. 

Xavier Dolan, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, te conecta desde el principio al relato de este adolescente homosexual que se rebela contra una madre paralizada. Y demuestra además unas dotes magníficas para colocar la cámara y para contar historias. 

Él, que dirige, produce, escribe y protagoniza esta película, desprende un enorme atractivo como actor, incluso si su voz, sus gritos, pueden llegar a resultar desagradables.

Ella, Anne Dorval, que se convertiría desde esta primera película en una de sus actrices fetiche, de sus chicas Dolan por decirlo al estilo almodovariano (y quizás es que haya algo de Almodóvar en Dolan: la plasticidad y el color, los planos detalle, los personajes rotos y maravillosos) está impecable. 

Yo maté a mi madre es una película viva sobre las relaciones maternofiliales, sobre la necesidad de tragarse a la madre. 

El nivel de histeria aquí roza la comedia a veces, y se acerca peligrosamente al histrionismo sin caer jamás en él. Y en todo el metraje hay una enorme carga psicológica, pero, entre tanta brutalidad, brilla una completa elegancia. 

Y luego está el odio. El de verdad. El odio al diferente, al otro. Al homosexual, a la madre sola. Y escribo esta reseña hoy, un día después de la matanza en una discoteca gay de Orlando, con el corazón encogido. 

He estado toda la película buscando amor, todos los destellos de amor que hay en ella. Y al final me he dado cuenta de que Yo maté a mi madre es sencillamente eso: amor incondicional e inevitable.



Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria 

lunes, 6 de junio de 2016

Mis canciones del mes de junio



10. Adele: Send my love (to your new lover) (N)
Nuevo single de la británica Adele. Creo que la canción tiene rollo, solo hay que encontrárselo. Yo estoy en eso. 

9. Christophe Maé: Il est où le bonheur (-5)
Tercer mes en lista para este tema del francés Christophe Maé. 

8. Ben Howard: Keep your head up (-3)
Al final de lo que se trata es de mantener la cabeza alta y, sobre todo, el corazón fuerte. 


7. Natalia Lafourcade: No más llorar (-6)
El N°1 del mes pasado se queda en la posición 7 de la lista del mes de junio. Un canto para salir adelante, a respirar hondo y profundo. A las ganas de vivir, y hacerlo con plenitud, siendo consciente que el sufrimiento, y las lágrimas, forman parte de esa plenitud. Canto para limpiar en mi alma aquello que de ti ando cargando en mi espalda...

6. Manuel Carrasco y Vanesa Martín: La voz de dentro (N)
En el último concierto de Manuel Carrasco en Madrid, el artista estuvo acompañado de Vanesa Martín para cantar esta canción, una de mis favoritas de Bailar el viento, elegido Mejor Álbum de 2015 por los lectores de CAJÓN DE HISTORIAS. La voz de dentro es una oda a los recuerdos y a los amores eternos. Esta canción la he sentido yo. Quisiera a veces escaparme y volar lejos para encontrarme como aquella vez contigo, porque no cambio ni uno solo de tus besos, porque del sueño que soñamos no me olvido.

5. La Otra y El Kanka: Contigo (N)
La mejor canción de amor que he escuchado últimamente. Te quiero libre, y me quiero libre contigo. 

4. Rojo Cancionero: Rumbo a la asamblea (N)
El pasado 15 de mayo se cumplían 5 años desde que la gente, harta, se echara a las calles, por una democracia real, por la dignidad y por el pueblo. Estos días he escuchado mucho esta canción. Mejor indignado que estar derrotado... 

3. Sia: Cheap Thrills (R)
Sia repite en la posición de bronce con esta canción que suena a fin de semana. 

2. Carlos Vives y Shakira: La bicicleta (N)
Ya tenemos canción para este verano 2016. Carlos Vives y Shakira se unen para cantarle a Colombia, a América Latina, al amor alegre y a las ganas de vivir y recorrer el mundo en bicicleta. 


1. Coldplay y Beyoncé: Hymn for the weekend (+1)
Por el video. Por Beyoncé. Por la cazadora de Chris Martin. Por el fin de semana, que nos alegra la vida. Por los buenos amigos, que están aunque estén lejos. Por el deseo, que se enciende y que se apaga, pero que es hermoso mientras dura. You know your make my world light up. 


Selección: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

miércoles, 1 de junio de 2016

Protagonista del mes... Xavier Dolan


Enfant terrible del siglo XXI. 

El niño mimado de Cannes, que se alzó hace unos días con el Gran Premio del Jurado por Juste la fin de monde, a pesar de las tibias críticas de la prensa especializada. 

A sus 27 años (¡fuck!) acaba de trabajar con Marion Cotillard y ha dirigido ya 6 largometrajes. 

El primero, Yo maté a mi madre, que dirigió, escribió, produjo e interpretó (ahí es ná) cuando tenía 19 años, fue seleccionada por Canadá como candidata al Oscar como Mejor Película de Habla no Inglesa. 

Desde entonces, ha acaparado siempre la atención de la crítica, por sus argumentos impactantes y por la fuerza de su cinematografía. Mommy, la última película estrenada hasta la fecha, es puro impacto, un golpe en la boca del estómago, perturbadora y violenta. Con ella ganó el Cesar al Mejor Film Extranjero. 

Este mes, mes del Orgullo Gay, revisitamos el cine de un director atractivo y magnético, en el que la homosexualidad y el deseo tienen mucha relevancia. ¿Sobrevalorado? Discutámoslo juntos en este mes cuyo protagonismo es suyo. 


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria 

domingo, 29 de mayo de 2016

Almudena Grandes y Luis García Montero en Honduras


Cuando me vine a vivir a Tegucigalpa no podía llenar mi maleta de libros. Es por eso que la mayoría de mis lecturas actuales son en el Kindle. Pero sí que me traje algunos libros en papel que me apetecía tener conmigo, libros especiales para mí. Uno de ellos fue Almudena, una recopilación de poemas que durante años Luis García Montero dedicó a su mujer, la escritora Almudena Grandes. Un librito cargado de amor y de admiración, como la que yo siento por ambos.

Esta historia se la pude contar directamente tanto a Luis como Almudena el pasado jueves 26 de mayo, ya que vinieron al Teatro Nacional Manuel Bonilla, a un acto enmarcado en el IV centenario de la muerte de Miguel de Cervantes. Y ese poemario "escrito con fe en las palabras y en la vida" lo tengo dedicado ahora por su autor y por su musa. 

Fue una tarde preciosa para hablar de El Quijote, de literatura, de poesía, de amor y vida. 

Luis García Montero hablando de la narrativa de ella. Almudena Grandes hablando de la poesía de él:

"La poesía ha formado parte de mi vida y forma parte de mi literatura. Las citas de mis libros son versos. Y muchas veces los títulos de mis libros provienen de versos porque la poesía tiene esa capacidad esencial de contar en muy pocas palabras lo que yo necesito desarrollar en 500 páginas. Soy muy amante de la poesía. 

Yo empecé a admirar a Luis mucho antes de conocerle. La admiración es una parte esencial del amor. No puedes enamorarte de alguien a quien no admiras. A mí Luis siempre me ha parecido que iba a ser el poeta de mi generación. No solo por la brillantez o el talento, sino también porque posee una condición muy contemporánea: una estética muy moderna pero muy transitable a la vez, que rompía con la vanguardia. Una poesía muy narrativa, lo cual, para una aspirante a novelista -Luis empezó a publicar mucho antes que yo- era muy atractivo.

La poesía de Luis es limpia y es honda. Es muy fácil de leer y muy difícil de entender. En ese sentido la poesía de Luis es una trampa: es muy fácil de entrar en ella y muy difícil salir. Yo creo, al margen del amor y de la admiración, Luis me parece un poeta grandísimo y por su poética. Por las verdades que el asocia a su poesía".

También hubo tiempo para hablar de sus últimas publicaciones.

Sobre Balada en la muerte de la poesía, Luis García Montero comentó: "Lo escribí como respuesta a todas las veces que en los encuentros literarios se habla de la muerte de la poesía. En un congreso me planteé qué ocurriría si de verdad se muere la poesía. Imaginé que un día encendía la televisión y me daban la noticia de la muerte de la poesía. Y yo siento que se ha muerto una amiga íntima. Empiezan las llamadas, el duelo, salir a la calle para ir al entierro. Y lo que voy sintiendo es que al morir la poesía muere algo más que un genero literario. Porque mucha gente resume en la palabra poesía buena parte de lo mejor que tiene la condición humana. Al morir la poesía, vi que los seres humanos perdían su condición más noble y se iban convirtiendo en mercancías. Se perdía la idea del tiempo, porque ahora vivimos en un tiempo marcado por la prisa, por el instante. Es un tiempo del consumo, que es lo que nos convierte en mercancía. Y hasta los seres humanos se convierten en objetos de usar y tirar. Y el tiempo de la literatura nos da una dimensión de la historia, de saber que venimos del pasado, que heredamos tradiciones y un saber humano, y que un día tendremos que dejarlo a nuestros hijos. Eso articula una dimensión de la historia que va más allá del usar y tirar, y que tiene que ver con nuestra conciencia.

Eso tiene que ver también con las ciudades. ¿Cómo me relaciono con Granada sin Lorca? ¿Con Buenos Aires sin Borges? Las ciudades no solo son piedras, son lugares que habitamos porque son parte de la experiencia humana, y si se borra eso que es más que una piedra las ciudades se desconfiguran, y todo eso desaparece con la poesía. Al final, el libro tiene una única salida: una vez que los poetas se reúnen en el cementerio y la entierran, regresan a su casa y se ponen a escribir poesía. Porque la poesía hay que resucitarla. Eso es lo que yo reivindico aquí: la poesía como una forma de resistencia".

Y sobre Los besos en el pan, Almudena Grandes explicó: "Cuando escribí este libro, elegí el título porque a mí me gustaría que no se leyera solo como un retrato de la actualidad, como una imagen de una realidad que está pasando y a la que no le vemos el final, sino que me gustaría también que se leyera como una reivindicación de la cultura de la pobreza, que es la cultura que los españoles hemos tenido siempre y hemos perdido los últimos 20 años. Cuando empezó esto que los culpables de ella llaman crisis,tenía que escribir dos columnas a la semana, y eso al final acaba obligándome a tener mi propia teoría de lo que está pasando. Yo miraba a mi alrededor. Y en seguida me acordé de mi abuelo y pensé que si le dijera "mira qué crisis más horrorosa estamos viviendo", él se partiría de la risa. Para nuestros abuelos sería un contratiempo comparado con las crisis que ellos tuvieron que vivir. Mi abuelo jamás fue a la universidad, era más pobre materialmente, no viajó por el mundo ni era una persona cosmopolita, no hablaba idiomas, pero él, y la gente como él tenía una riqueza que hemos perdido, tenía una fortaleza que nosotros no tenemos. 

Porque la verdad es que España ha sido un país de gente pobre, no necesariamente siempre un país pobre. Los españoles siempre hemos sido pobres, pero teníamos una cultura de la pobreza que nos permitía ser pobres con dignidad, y la pobreza se heredaba de padres a hijos, pero se heredaba también una forma de vivirla: la pobreza no era humillante, no era vergonzosa, ni culpable. La pobreza era la vida. Y la lucha contra la pobreza para que tus hijos vivieran mejor que tú era el sentido de la vida. Pero esa lucha no arrebataba la ilusión ni la esperanza ni la alegría. Esa ha sido la cultura de mi país hasta que hace 25 años nos dijeron que éramos ricos y que ya siempre íbamos a ser ricos. Y los españoles se lo creyeron. Y España se convirtió en un país de gente muy hortera bajo el valor de "felicidad es igual a consumo". Ese es el principio que hay que romper y recuperar la cultura de la pobreza, la cultura de nuestros abuelos, que usaban las cosas hasta que se rompían, que apreciaban el valor de las cosas. Eso es lo único que nos puede hacer fuertes para superar lo que estamos viviendo. Y ese es el punto de vista de Los besos en el pan, porque todos los personajes del libro han decidido resistir de una forma o de otra a este decreto que parece que nos ha caído encima a ser infelices, a ser pobres y a pasarlo mal". 

No es vivir fácil vivir en Honduras. No es fácil vivir en un país con tanta inseguridad ciudadana, un país de contrastes, en el que es fácil perder la perspectiva de la realidad de mucha gente que, fuera de las ciudades, y en las ciudades mismo, en algunos barrios que quedan no demasiado lejos del mío pero que aparecen como una mancha negra en el mapa, hay tanta gente pasando tan mal, extorsionada y luchando por vivir, literalmente, cada día. No es fácil por la distancia y por los diferentes patrones culturales, que nos desubican y parece que jamás nos acostumbraremos del todo. Y, sin embargo, cada día buceo en las razones que me trajeron hasta aquí: mis ganas de abrirme al mundo y de contribuir con mi trabajo a intentar cambiar las cosas. 

Sobre Honduras, y citando a Luis Cernuda, García Montero señaló: "A ver si somos capaces de progresar y de superar la pobreza sin perder la dignidad humana y sin caer en la prepotencia del lujo. Y eso es lo que yo le deseo a mi país y lo que le deseo a Honduras". 

Almudena Grandes, por su parte, dejó este emotivo mensaje final: "España es un país de historia muy difícil. A veces tenemos la sensación de que tenemos muy pocos motivos para estar orgullosos de ser español. Y esa es una sensación que te oprime el corazón. Luego siempre encuentras motivos que te devuelven ese orgullo. Recuerdo una consigna que al final de la Guerra Civil fue capaz de galvanizar a mi país y que yo creo que encierra una verdad que no caducará nunca: "Resistir es vencer". Y yo todos los días de mi vida me repito que resistir es vencer. 

Es verdad que el mundo es muy injusto, que hay gente que nace en países fáciles donde todo el mundo llora cuando escucha el himno y donde todo el mundo se pone la mano en el corazón cuando alzan la bandera, y todo es como perfecto y sonrosado. Pero la experiencia de los que hemos nacido en países difíciles es mucho más intensa, y apreciamos mucho mejor los claroscuros y los juegos de grises, y sabemos que las cosas nunca son blancas o negras, y que todo hay que matizarlo muy bien. La dificultad nos hace más sabios, y la resistencia nos hace más fuertes. Y aunque es duro, que no se nos olvide que mientras el mundo siga siendo el que es, cada día que resistimos es un día que hemos vencido". 

Es mucho lo que me ha quitado Honduras. Pero mucho más lo que me da. Una oportunidad de crecimiento profesional y personal brutal. Unas playas hermosas, algunas noches locas y la posibilidad de redescubrir el valor de la amistad y el deseo. Una gente maravillosa y digna que, en medio de un pueblo adormecido, se aferra con fuerza y valentía a la construcción de un país mejor. Y la oportunidad de vivir tardes como esta, con mi escritora favorita y mi poeta favorito, para después ir a tomar una cerveza y cenar juntos, como en un sueño cumplido. Por eso, por la literatura y por la vida: Gracias Honduras. Gracias.


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

domingo, 22 de mayo de 2016

Reseña | También esto pasará, de Milena Busquets


Un hombre que no es amable con los camareros, no es amable no nadie y acabará no siéndolo contigo.

Disfruté tanto, tanto con esta lectura. Con el estilo de Milena Busquets, tan hermoso, mucho más maduro, más depurado y profundo, tan diferente al de su primera novela, Hoy he conocido a alguien, que comenté hace unos días.

También esto pasará es una novela sobre el duelo: Blanca, la protagonista, acaba de perder a su madre, que estaba tan llena de luz. Y a los 40 años, madre de dos hijos de dos padres diferentes con los que ya no continua la relación amorosa, se siente desubicada. También esto pasará es precisamente el camino del duelo, sin melodramas ni lamentos superfluos, sino de un dolor instalado en la boca del corazón que hay que expulsar del cuerpo, como sea. Y también es un camino hacia una madurez que se ha ido postergando, a la que evita aferrarse, como si de un monstruo se tratase. 

Soy un fraude de adulto, todos mis esfuerzos por salir del patio de recreo son estrepitosos fracasos. 

Y hay tantas Blancas. Blancas buscando un ideal de amor que nos vendieron, incapaces de solidificar los sentimientos. Blancas con tanto miedo a la soledad. Blancas pendulando entre la hipersensibilidad y la rudeza. Blancas de corazón elástico. Hay tantas, tantas Blancas. Demasiadas. Y yo soy Blanca, también. 

Y, como en los cuentos, solo el amor verdadero, y a veces ni siquiera eso, puede acabar con la pena.

Cada vez estoy más seguro de que las mejores novelas son aquellas que se escriben desde la verdad. Que sacarse el pudor es esencial. Y en esta novela, Milena Busquets, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS, se sacó el pudor. El resultado es brillante: porque esa protagonista de apariencia superficial y sonrisa puesta se desnuda para compartir a través de las letras lo cansado que es siempre aparentar felicidad y fuerza. Y lo hace sin dramas, con una naturalidad pasmosa. 

Nos metimos de cabeza en ese remolino que convierte en dioses invencibles a los mortales y que les hace creer durante un tiempo que no están solos.

Hoy, dos o tres semanas después de haber finalizado la lectura, estaba repasando mis anotaciones, las frases subrayadas del libro, y me doy cuenta de que, por algún motivo, decidí cerrar con llave todo lo que esta novela me produjo en cuanto la acabé. Porque llegó en un momento para mí en el que me sentía muy cerca de la protagonista, quieto, mirando hacia adelante y hacia atrás, sin saber muy bien por donde continuar. Y, al final, lo mejor, es tomarse las cosas con un poco de humor, de amor y de sexo (el sexo frustrado desvela muchísimo), quitarle hierro al asunto, reordenarse, y darse cuenta de que también esto pasará. Porque sí, pasará, estoy seguro.


La frase:
Con cierta heroicidad estúpida, no reniego de ninguno de mis amores ni de ninguna de mis heridas. Sería como renegar de mí misma. Sé que no es así para todo el mundo, el manto del oprobio es grueso y resistente, y muchos llevan sus odios y resentimientos como insignias, espadas en alto con tanto orgullo y tenacidad como sus afectos. 



Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria