viernes, 12 de junio de 2009

MADRID DESDE CAPITÁN HAYA, de Antonio López


Madrid desde Capitán Haya en un óleo sobre lienzo encolado a madera, que mide 184 x 245 cm. Estas medidas nos permiten afirmar que estamos ante una fotografía gigante de Madrid, porque es Madrid lo que vemos, al menos desde un aspecto formal, debido a la fidelidad en la representación. Pero el pintor va más allá de la realidad, tanto es así que supera a la fotografía porque incorpora plásticamente las huellas del paso del tiempo.

Sobre la ciudad cae todo el sol y toda la luz de la parte superior, luz cenital, desdibujando perfiles y creando sombras. Antonio López pinta este cuadro con una iluminación directa, y pinta al mediodía, con lo que se amplía considerablemente el tiempo durante el cual las condiciones de luz apenas varían –entre 3 y 4 horas-. Sin embargo, esta luz de mediodía hace que se multipliquen las formas, con la aparición de más sombras y matices.

Un cielo y una luz que hacen pequeña a una ciudad enorme, un cielo y una luz que visten Madrid y a la vez la desnudan, dejando al descubierto sus soledades y sus demonios urbanos.

La ciudad, vista desde lo alto de un mirador nos devuelve el recuerdo de una realidad plena de vivencias y emociones humanas. Lo real y lo irreal fundidos. El realismo mágico. La memoria de un mundo que el tiempo gasta y corroe, pero que gracias a su pintura están ahí fijos. Vemos una vista de un Madrid en un “momento concreto” (entre comillas porque el “momento” se extiende desde 1987 hasta 1994, el período de ejecución de la obra) un Madrid que fue así, y así sigue siendo. Y, paradójicamente, no es igual, porque el paso del tiempo hace que los pisos sean más viejos e incluso puede que la luz sea diferente, condicionada por la polución en aumento.

Pero cuando observamos Madrid desde Capitán Haya nos transportamos hasta el punto exacto y el momento exacto en el que López decidió mirar la ciudad y hacer inmortal esta vista, en un instante eterno.

En Madrid desde Capitán Haya hay que señalar la falta de personas. Esto aumenta la abrumadora sensación de soledad de la gran ciudad. Antonio López es un gran maestro en traducir lo impersonal que tienen todas las grandes aglomeraciones humanas.

Reacciones:

7 comentarios:

  1. Muy buena crítica y descripción detallada de la realista obra de López, y muy bonito también el (casi) retrato de este Madrid tan realista y a la vez tan mágico.

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  2. Impresionante; parece una fotografía!

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  3. Bravo, Ismael,
    el hiperrealismo de Antonio López, el cielo de Madrid, las vistas de la ciudad desde lo alto que me encantan, qué regalo de fin de semana, gracias!

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  4. Me gusta mucho Antonio López. Me ha gustado mucho tu comentario sobre su cuadro.

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  5. muchas gracias por vuestros elogios y vuestros comentarios, el regalo me lo hacéis vosotros a mí!!!

    saludos!!!

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  6. Guau! como describes el cuadro! seguro que si tú estudiaste historia del arte en el instituto (no sé si aún se estudia esa asignatura) tú eras de los de sobresaliente ¿a que sí?

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  7. jajaja!! gracias eva!!!! sí, estudié historia del arte en el instituto y después en la universidad he estudiado Crítica de arte el año pasado y este año Movimientos artísticos contemporáneos, y he tenido la suerte de tener un buen profesor, que por cierto, espero que me apruebe porque todavía no ha publicado las notas, jejej, y es un hombre que sabe mucho, con lo que eso implica (es muy exigente, pero espero que sea bueno...)

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