jueves, 16 de junio de 2011

Entrevista al escritor MOIS BENARROCH



El marroquí reflexiona en su última novela sobre la inmigración y las relaciones de pareja.

Mois Benarroch, el escritor que exhala diversidad
ISMAEL CRUCETA
Mois Benarroch es marroquí de nacimiento, judío, vive en Jerusalén y su lengua materna es el español. Pero, por encima de todas estas cosas, es escritor. Se crió en Tetuán, le educaron en una escuela francesa de judíos en la que se estudiaba, además de la lengua francesa, el árabe, el hebreo y el inglés. “Pero todos hablábamos en español”, recuerda. 

De esa transmisión oral de la lengua viene que Benarroch, tras años de escribir en hebreo y en inglés, se decidiera finalmente por su lengua materna para sus libros. “Sentí la necesidad de escribir en español”, afirma. “No fue fácil, lo hablaba de forma natural pero no sabía escribirlo bien, puesto que nunca lo había estudiado”, añade.
Desde que sintió “esa necesidad”, han pasado ya más de diez años en los que no ha parado de leer literatura contemporánea en español, bebiendo de autores como Jorge Luis Borges, Antonio Muñoz Molina o Javier Marías. Y ahora, después de editar poemarios y novelas, ha publicado Amor y exilios, de la Editorial Escalera, el que define como su libro más ambicioso y que presenta ahora en la capital de España. 

“Esta novela, más que ninguna otra, me dejó vacío, ha sido como llegar a una especie de cima”, explica. Amor y exilios es una novela formada por siete libros en los que trata el tema de la diáspora entre varias parejas en diferentes lugares, pero en la que abarca, además, los grandes temas de la literatura universal, como puede ser la religión, la muerte o la sexualidad, con una narración amena y dinámica que seduce al lector e invita a leer sin descanso cada uno de los volúmenes por los que está compuesto.
El viaje a Israel
El escritor lleva la diversidad en la sangre. “A los 13 años me emigraron a Israel”, afirma, para hacer hincapié en que la decisión de abandonar Marruecos no la tomó él, sino que fue algo que su familia casi se vio obligada a hacer, ya que, a principios de los años 70 del siglo XX, casi había desaparecido por completo la comunidad judía de Tetuán. Benarroch reconoce que estuvo diez años “con la cabeza agachada”, hasta que conoció a su esposa, lo que terminó de culminar su proceso de integración en la sociedad israelí.
“El amor lo puede casi todo”, reconoce entre risas. A pesar de este proceso migratorio satisfactorio, el escritor habla de un problema que pasa inadvertido a los ojos del mundo, y es que, más allá del conflicto palestino-israelí, señala que dentro de la comunidad judía hay un problema de integración. “Los judíos polacos, ucranianos y rusos son de una clase social más elevada que los judíos de orígenes árabes”, cuenta. El escritor reconoce que sus libros no son sociológicos, pero que estos temas resurgen y que sorprenden mucho a los lectores europeos que no conocen de la existencia de estos problemas internos.
Exilio y literatura
“Creo que si no hubiese emigrado escribiría cosas diferentes, quizá ni sería escritor”, afirma Mois Benarroch, que considera que vive dos vidas a la vez: la posible del que no emigró y la del inmigrante. “Mis personajes son marroquíes y la mayoría son judíos”, explica, marroquíes que viven en París, en Madrid, en Caracas, donde hay una comunidad importante de judíos que ahora, “por culpa de Chávez, está reemigrando a Miami”, dice sin pelos en la lengua. Benarroch se siente marroquí, aunque reconoce que su país es, para él, el Marruecos donde había una comunidad judía. “Creo que emigrar intensifica la relación con el país de origen, tanto para bien como para mal”, concluye.

Entrevista publicada en el periódico Sí, Se Puede. 

Reacciones:

2 comentarios:

  1. Muy interesante la entrevista. Habrá que tener en cuenta a este autor para futuras lecturas. Desde luego ese libro Amor y exilios me llama mucho, esa mezcla de culturas, de religión promete ser una buena combinación.
    Besotes!!!

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  2. Margari, me alegra mucho que te haya gustado, desde que empecé a trabajar como periodista he dado con gente muy interesante y gente menos, pero recuerdo con especial cariño el encuentro, en un hotel de Madrid, con este autor, que más que una entrevista fue una conversación sobre la vida y sobre la literatura. Y cuando eso ocurre, cuando consigues entablar una conversación agradable, sincera y sencilla, es maravilloso. Un beso!

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