lunes, 13 de junio de 2011

VILLA DIAMANTE, de Boris Izaguirre



Siendo sincero, Villa diamante se ha visto muy perjudicada por las circunstancias. No suelo compaginar lecturas, prefiero centrarme y volcar toda mi atención en una sola novela, pero con esta no ha podido ser. La comencé a leer de casualidad. En un largo vuelo de Shanghai a Moscú terminé El curioso incidente del perro a medianoche, y una amiga me prestó Villa diamante para el trayecto, pero ella no vive en Madrid y no me lo pude traer conmigo. Cuando llegue a España comencé El tiempo entre costuras, una lectura que me llevo algunas semanas. Y después, decidí ir a la biblioteca para sacar Villa diamante y retomar su lectura. Pero el movimiento del 15M en Madrid hizo que me entraran unas ganas de leer ¡Indignaos!, que leí en nada, pero que, de alguna manera, me hizo interrumpir una vez más la lectura de Izaguirre. Y, por si todo esto no fuera suficiente, por motivos laborales se coló El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez. Lo dicho, Villa diamante ha sido la gran perjudicada del año, he tenido que interrumpir tantas veces su lectura que ahora, las palabras negativas que pueda decir, podrían pareceros injustas. Y es normal.

Lo cierto es que empezó genial, relatando la historia de dos niñas caraqueñas que se quedan huérfanas y son acogidas por Graciela Uzcátegui, quien decide proteger y criar a una de ellas, Irene, como si fuera su propia hija, mientras que a la otra, Ana Elisa, la auténtica protagonista de esta novela, es tratada como una sirvienta. Ana Elisa, la desgraciada, sufrirá además una violación que marcará su vida, y que la llevará a abandonar la ciudad e instalarse en Trinidad, donde conocerá a Joan, una mujer transexual con la que entablará una bonita amistad.

En ningún momento he dudado de la calidad narrativa de Boris Izaguirre (que consiguió ser finalista del Planeta en 2007 con esta novela), que demuestra una madurez creativa y una solidez en su estilo que nada tienen que ver con la imagen que proyecta en televisión. Aquí es Izaguirre, un escritor serio. Allí, un personaje, un show-man. En ambos espacios se desenvuelve muy bien, y eso es, sin duda, por su inteligencia.

Pero la obra, quizá por todas las veces que tuve que pararla, no lo sé, se me ha ido haciendo más lenta cada vez, perdiendo la fuerza inicial hasta un final que me ha resultado de lo más insípido. Y el desarrollo de los acontecimientos deviene en un culebrón venezolano de un calibre insoportable, a pesar de llevarnos a los movimientos políticos y sociales de la Venezuela de alta alcurnia de mediados del siglo XX.

Consigue perfilar muy bien a los personajes femeninos, desde Ana Elisa, que nació madura y madura más todavía, hasta Graciela, un personaje con una fuerza increíble, pasando por Irene o Joan, unos secundarios imprescindibles. Los masculinos, en cambio, flojean más. Si los maridos de Graciela parecen contagiados por la fuerza de ella, con un carácter perfilado y pérfido, el resto, Mariano Uzcátegui, Hugo Hernández o Gio Ponti, no terminan de adquirir la forma necesaria, el nivel que exige la obra.

El sabor de boca que se me ha quedado, agridulce. Porque sé que no he sido justo con Izaguirre, pero, con todo, la novela me ha sobrepasado por rizar el rizo de lo esperpéntico en algunas partes. ¿Si la recomiendo? Bueno, la verdad es que se lee bien, va de más a menos (al menos para mí) pero tiene partes que merecen mucho la pena. Aunque también os digo, por mucho que me cueste, que es una novela prescindible. Al menos para mí lo es.

Os dejo algunos de los párrafos que más me han gustado:

¿Cuál es el verdadero amor? ¿El que nace de la nada y termina aniquilando el espacio que invade o el que va creciendo, como sus plantas, como sus postres, como el mismo perdón, y conquista territorios vedados, rincones arañados y reacios a cicatrizar?

La única verdad en la cultura, en todo lo que puedas observar en sus vastos confines, es disfrutar con la belleza que provoca. Parece efímera, es generalmente capciosa y se alimenta de sentimientos, pero la belleza es la máxima expresión de las artes, es su destino. 

Reacciones:

18 comentarios:

  1. Bueno, yo tuve muchas ganas de comprarlo hace un par de años por las buenas críticas y porque, sinceramente, me sorprendió que B. Izaguirre hubiese escrito un libro tan "aclamado" para ser él, pero se me pasaron las ganas y con tu reseña tampoco me entran muchas...
    Besitos!

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  2. Yo no tengo ninguna intención de leerlo. No me llamaba cuando salió así que ahora menos todavía.
    Quizá esté demasiado sobrevalorado.
    Saludos.

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  3. Me han gustado mucho los dos párrafos que has seleccionado. Esta novela me llama la atención, espero poder leerla algún día de estos. No me extraña que no te haya gustado tanto como esperabas, normal que se haya resentido, con tantas vueltas que le has dado al libro. A mí me ha pasado más de una vez, por las circunstancias de la vida no he podido centrarme todo lo que me hubiera gustado en un libro y eso hace que no se disfrute igual. Vamos, que creo que no es culpa del libro, sino de las concidiciones en que se lee. Muchos besos!!

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  4. Muy buena reseña, Ismael. La verdad es que llevo mucho tiempo queriendo descubrir esta novela de Boris Izaguirre, pero sigo sin encontrar algún elemento, algún aliciente, que me dé el empujón final que necesito. Bien porque el showman se impone al escritor en mi mente, bien por las opiniones no muy favorables que he leído, siempre lo dejo pasar. De momento, son muchas otras las lecturas que tengo por delante, así que Izaguirre tendrá que seguir esperando.

    ¡Un saludo!

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  5. Vero, a mí también me llamó mucho la atención en su momento, pero después se me pasó, y la verdad es que ha llegado a mis manos de pura casualidad, tal y como comento en la entrada. ;)

    Tabuyo, jejeje, tampoco era esa mi intención, pero vamos, que te entiendo, tampoco es para tanto...

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  6. Goi, me alegra que te gusten los párrafos, yo me siento especialmente identificado con el primero, esa cuestión sobre el amor es algo que yo también me pregunto ¿cuál es el verdadero, el que inunda todo y termina por autodestruirse, pero que es placentero y profundo y enormemente intenso? ¿o el que crece poco a poco, como si fuera una amistad que deviene sexual con el paso del tiempo de manera casi inesperada, pero a la que el cariño hace prosperar y alarga en el tiempo? No lo sé, imagino que solo en la vejez puede uno responder a esa pregunta, y la respuesta, en cada persona, será distinta.

    Nos vemos en nada, un besote!!!!!

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  7. Jesús, a mí me pasaba como a ti, así que al final llegó de casualidad. Lo de showman es verdad, te entiendo, pero de verdad que es su estilo narrativo nada tiene que ver con el personaje que proyecta en televisión. Déjatela en la lista de libros pendientes y en algún momento, en algún huequito, hazte con ella, me parecería interesante conocer tu opinión. ;)
    Un abrazo!

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  8. Me llamó mucho la atención este libro y cuando salió a la venta la edición de bolsillo lo compré. Pero la verdad que he ido posponiendo su lectura, pero cualquier día me animo a leerlo.
    Y es normal que no hayas disfrutado de su lectura con tanto trajín de libros. Besos

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  9. No he leído este libro porque la verdad que hasta ahora no me llamaba la atención. La imagen de showman de Boris Izaguirre la tengo tan presente que me cuesta trabajo asimilar que también es escritor. Pero a pesar de las cosas negativas que indicas, creo que voy a darle una oportunidad, que esos dos párrafos que has puesto me han gustado mucho.
    Besotes!!!

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  10. ¡Hola! Muchas gracias por pasarte por mi blog. Me ha sorprendido mucho encontrar esta reseña al entrar en tu página porque muchas veces no conozco el libro en cuestión y tengo poco que aportar a la causa. En este caso, en cambio, no ha sido así.

    La sensación que yo tuve respecto a este libro, el cual leí hace dos años por lo menos, es encontrada y parecida a la tuya. Por un lado me encantó descubrir en esas páginas la inteligencia de Boris Izaguirre, de la cual no dudaba pero que por fin vi plasmada en un soporte sólido; por otra parte tenía tantas ganas de leerla que quizá puse muchas expectativas en ella, y aunque no me pareció un mal libro, tampoco es excepcional.

    Lo que sí tengo que reconocer es que en conjunto me gustó, y respecto a tu experiencia con ella, es una pena que lo hayas leído de una forma tan ajetreada.

    ¡Un saludo!

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  11. Bueno no he leído nada de Boris y no creo que le lea por el momento pero me han gustado bastante los dos párrafos que has seleccionado.

    Besotes

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  12. A mí no me termnina de llamar la atención Boris Izaguirre. Si algún día cae en mis manos lo mismo le doy una oportunidad ...

    bsos!

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  13. Margaramon, jajaja, sí la verdad es que vaya trajín de libros! normalmente no suele ser así, eeh??? Anímate, esta entretenido (y te lo digo yo tras el ajetreo, o sea que si se lee de un tirón igual hasta te parece la "repera") ;)


    Margari, es normal lo de showman, creo que como literato eso juega en su contra, pero de verdad, que en ese sentido no pongo pegas, me ha parecido un autor a tener en cuenta. Me alegra que te hayan gustado los párrafos que he escogido ;)

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  14. Gijón, coincidimos pues, me gustó (a pesar del ajetreo y a pesar de que siento que ha ido de más a menos, y eso es negativo) y me gustó, como a ti, ver plasmada su inteligencia en soporte sólido! ;)

    M. bueno, aunque no he conseguido que te animes (normal, porque mi reseña tampoco invita demasiado a leer la novela) me alegra que te hayan gustado los párrafos! ;)

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  15. Rosalía, la novela está bien, no sé si será su mejor obra, pero creo que en algún momento seguiré descubriendo sus novelas para hacerme una idea más clara de él como escritor. ;)

    Besotes!!!!!

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  16. qué ilusión lo de amiga!
    A mí sí que me gustó...Es verdad que se hace lenta al final, pero me sorprendió el libro.

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  17. Yo leí Villa diamante hace un par de años, me la regalaron por el día del libro nada más salir. Si hubiera sido por mí nunca habría comprado esta novela, su autor no me decía nada. Bueno, si, me decía mucho y nada bueno. El caso es que decidí leer el libro para quitarler todo el pellejo que pudiera pero no pudo ser. A mí me enamoró su novela. Quizás, efectivamente, el problema haya sido que los has dejado relegado en demasiadas ocasiones.

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  18. Lucía! y qué iba a poner si no!!! por cierto, no sabía que la lucía de ese blog eras tú!!!! que´fueeeeerte!! jajajaja!!! a mí el principio (las páginas que leí en el avión) fueron las que más me gustaron, pero la novela fue de más a menos.

    Eva, la verdad es que me alegra que comentes y me alegras, porque precisamente dices lo que yo quería resaltar en la resaña: Separemos al Boris showman y al Boris escritor, (aunque a veces cueste) y tendremos una novela que podrá gustar más o menos, pero que merece nuestra atención.

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