viernes, 25 de noviembre de 2011

MEDIANERAS, de Gustavo Taretto


Esta película, que llegó a las salas comerciales el pasado viernes y que tuve la oportunidad de ver hace casi un mes en la Seminci de Valladolid, es una historia de amor sin amor, un triste reflejo de la sociedad actual.

Gustavo Taretto ya dirigió un corto del mismo nombre en 2004 del que ha nacido este largometraje que intenta albergar más de lo que es capaz. Medianeras tiene un inicio espectacular: un montón de planos de la caótica ciudad de Buenos Aires. Después, se nos presenta a los dos personajes principales: Martín (Javier Drolas) y Mariana (Pilar López de Ayala). Ambos viven en la misma manzana, pero no sé conocen. Ambos parecen destinados a hacerlo, pero el relato es triste.

No sé si Taretto quería hacer una comedia, imagino que no, porque si esa era su intención, ha fracasado por completo. Apenas consiguió despertarme alguna sonrisa. Y es que lo peor de Medianeras es que el espectador se queda esperando algo que parece que va a ocurrir en todo momento y nunca llega. 

Una medianera.
Lo que sí hace con acierto el director es dar una visión de la realidad actual a la que nos ha llevado Internet: la hipercomunicación nos arrastra al hiperaislamiento. Vivimos con miedo al contacto visual y físico. Vivimos en ciudades donde el ritmo es demasiado rápido, donde no podemos pararnos o seremos excluidos del sistema, escupidos, lo que provoca  “personas medianeras”, o lo que es lo mismo, personas desaprovechadas o con mensajes vacíos, como las medianeras de los edificios, aquellas paredes que se ven, aunque no deberían verse, y se rellenan con publicidades.  Una bonita metáfora, sobre todo cuando, en esas medianeras, se encuentra a personas que son capaces de abrir de manera ilegal una ventana para que entre la luz. 

Los dos actores principales están más que correctos en sus papeles: ambos son almas solitarias pero, al contrario de lo que puede parecer, no por elección propia, sino que los malos amores y el dolor les han hecho heridas que no han podido curarse, al menos por el momento.  Drolas, un actor al que desconocía, encarna al prototipo de hombre atractivo, natural, solitario, y lo hace con extrema naturalidad. López de Ayala, por su parte, menos luminosa que de costumbre, pero he de decir a su favor que consigue un acento argentino más que aceptable y creíble. 

Una historia de búsquedas y de caos que podría haber sido una obra maestra y que se queda en una película con buenas intenciones, demasiado pretenciosa.  Le doy tres estrellas, que es más de lo que merece, por sus aciertos.  

Reacciones:

5 comentarios:

  1. Esta es de las típicas películas que por lo que sea nunca se suele ver y luego suenan en los Goya y dices ¡Ah, esa! No sé, creo que tengo muchas películas que ver antes que ésta...
    Por cierto, ya he votado en los premios musicales del año :-)
    ¡Muchos besos!

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  2. María!! gracias por votar!!! la verdad es que la veo con posibilidades ajustadas para los goya, porque creo que peca de pretenciosa y porque la producción argentina pesa bastante... aunque los académicos nunca dejarán de sorprenderme, así que... ¿quién sabe?
    besooos!!

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. A mi Medianeras me gustó en la SEMINCI, aunque recibió algún pataleo que otro. Le di un 4 sobre 5 puntos. Cierto que pueda engañar la portada de la peli. Me gustó el enfoque de vidas paralelas condenadas a encontrarse y a enamorarse algún día pero que como esos imanes, cuando uno piensa que van a llegar a tocarse...¡¡plaf!! se van repeliendo una y otra vez.
    Entiendo que no sea una obra maestra, pero me pareció amable y yo la recomiendo.

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  5. César, gracias por comentar, jajajaa, la verdad es que es muy triste eso de estar condenado a encontrarse y repelerse siempre, no??? Muaks

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