sábado, 7 de julio de 2012

LUCES DE BOHEMIA, de Ramón del Valle-Inclán


Tenía ganas de leer una de las obras más importantes de uno de los hombres más prolíficos de las letras españolas: Ramón María del Valle-Inclán, dramaturgo, poeta, novelista. Un hombre de aspecto peculiar y vasta cultura, cuya vida y creaciones literarias dan para escribir unas cuantas tesis doctorales. Valle-Inclán, una de las figuras clave en la literatura universal del siglo XX alcanzó con esta obra teatral, Luces de bohemia, su cenit creativo, dando forma y fondo al esperpento, en el que la deformidad de los personajes, de la sociedad y del país imposibilitan el progreso y el buen vivir. 

El protagonista es el decadente escritor ciego Max Estrella, uno de esos personajes a los coges cariño en pocas páginas, él es la auténtica luz de la bohemia española, él es el espejo de la miseria y de la dignidad, él y su tono mordaz e irónico. La acción se centra en los últimos momentos de su vida decadente. 

Leído y disfrutado en apenas un par de horas de lectura, Valle-Inclán consigue un diagnóstico de esa España de principios del siglo XX, donde la picaresca seguía presente, la corrupción latente, y consigue diseccionar el carácter español que durante siglos ha castigado el talento y premiado la mediocridad. Y lo más sorprendente (y alarmante) es que casi 100 años después de la publicación de esta obra hay algunos aspectos que apenas han cambiado, y ahí es donde  radica el éxito de Luces  de bohemia, en su atemporalidad. Un retrato esperpéntico, que baila entre la risa y el horror, de lo que hemos sido y, por desgracia, seguimos siendo. Como si de una maldición eterna de los dioses se tratara, imposible escapar de la necia ignorancia y del abrumador borreguismo que hace de esta sociedad un circo de pan y toros. 

Estructurado en quince escenas (algo inusual en teatro) Valle-Inclán consigue en Luces de bohemia una suerte de cuadro cubista, con miles de espejos que muestran a unos personajes deformados y, aunque grotescos, terriblemente vivos. Un desfile de personajes que representan a todos los estamentos de la sociedad, desde el funcionario hasta la prostituta. 

Una lectura obligatoria, que se queda dentro durante días por la precisión y la verosimilitud de esta deformidad que se disfruta y que produce, al mismo tiempo, terror. Una deformidad del pasado que hoy está más presente que nunca. Un Madrid de ayer que en poco se diferencia al Madrid de hoy, con estos políticos que no hacen política, sino "desgraciarnos" y hacernos creer que tal desgracia es necesaria para seguir adelante, para salir de una situación de la que no somos responsables. Hoy, más que nunca, nos hacen falta más Ramones del Valle-Inclán, nos hacen falta escritores realmente interesados en diseccionar esta sociedad que ha vivido y vive feliz y desdichada a partes iguales, ligada a una idiosincrasia especial, maravillosa y terrorífica. Especial y vulgar. Y, desde un punto de vista literario, tremendamente bella, gracias, sobre todo, a este idioma nuestro tan rico, tan preciso y tan hermoso. 

Reacciones:

6 comentarios:

  1. Una de las obras maestras del teatro español. Imprescindible para todo buen aficionado al arte de las letras y de la escena. Y, como muy bien dices, la sociedad que refleja Valle en sus espejos podría ser la de nuestros días. Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Sé que es una lectura obligada pero a mi esta novela creo que no me va a gustar. La tengo en casa desde muchos años y aún no me he atrevido.

    ResponderEliminar
  3. Una gran reseña para una gran obra! La disfruté mucho cuando la tuve como lectura obligatoria allá en los años del COU, y la disfruté muchísimo cuando años después volví a leerla otra vez. Es lo que tienen las obras maestras, que siempre se disfrutan.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  4. ¡Una gran recomendación, sin duda! Has conseguido que tenga ganas de volver a sus páginas, así que no descarto una relectura. ¡Abrazos!

    ResponderEliminar
  5. No te lo vas a creer, pero no sabía que era una obra de teatro, ni de qué iba exactamente. Sólo sabía que podía merecer la pena, por ser de quién es, y tan conocido, claro. Por eso me he venido corriendo.
    Pues nada, lo apunto para leerlo en breve.

    ResponderEliminar
  6. ¿Y no te hicieron leerla? En mi caso era lectura obligatoria en COU y me encantó, de hecho, luego la he releído un par de veces más y tuve la suerte de poder verla representada en el Teatro Fernán Gómez, buenísima, gana muchísimo sobre los escenarios, si tienes oportunidad de verla te la recomiendo. Un besazo

    ResponderEliminar

¡GRACIAS POR COMENTAR! Toda aportación respetuosa que genere debate y fomente el pensamiento crítico es bienvenida.