lunes, 24 de junio de 2013

1Q84: LIBRO 2, de Haruki Murakami



El Libro 2 de 1Q84 comienza con la tensión en un punto álgido. ¿Quién ha matado a la perra y por qué? Desde ese momento, Haruki Murakami sigue presentándonos pistas sobre ese universo paralelo en el que parece que los protagonistas se han introducido sin saber muy bien ni cómo ni cuándo. Un rompecabezas que se hace más complejo a pesar de esas pistas, pero que a la vez, se vuelve algo más claro, disipándose la niebla y permitiendo ver las dos lunas del cielo; y el esquema mental de todo lo que está ocurriendo y de lo que puede ocurrir es ciertamente más apasionante para un lector que, como Aomane y Tengo, está dentro de esa realidad que es 1Q84. En este mundo no existe nada que no salga de los adentros de uno.

Se mantiene la estructura de alternar un capítulo con la historia de Aomane y otro con la de Tengo. Ella, la asesina, deberá realizar una tarea, ¿la última? y Murakami consigue mantener la incertidumbre sobre esa misión durante buena parte de este Libro 2. En el personaje de Tengo, por otra parte, notaremos una evolución patente: tras una serie de sucesos él comienza a tomar decisiones para poner en orden su vida, para coger las riendas. Así es como vuelve a encontrarse con su padre, al que hacía años que no visitaba, para enfrentarse a una realidad que ha estado ahí siempre pero a la que nunca ha querido hacer frente. De nuevo, la realidad, las realidades

Pero lo que me ha asaltado profundamente durante la lectura del Libro 2 es la sensación de que esta vez los personajes principales están solos, se quedan solos. Si desde el comienzo de la historia ninguno de ellos ha sido especialmente sociable, ahora la indefensión y la soledad llenan su vida, teniendo que hacer frente a todo sin apenas apoyo. Paradójicamente está sensación de soledad se contrapone con un florecimiento, débil, del amor. Un sentimiento que apenas existía en el Libro 1 y que ahora se esboza y se desdibuja de manera hermosa y tenue. Parece que será en el Libro 3 cuando ese amor alcance una plenitud. O quizá no. Todo es posible en un libro de Murakami. Sin tu amor, esto no es más que una burda comedia -dijo el hombre-. Igual que el verso de la canción.

Lo que sí está claro es que el lector necesitará saber cómo finaliza esta historia, porque los dos angustiosos capítulos finales son totalmente abiertos: ¿seguirá viva Aomane? ¿conseguirá Tengo su propósito? 

Murakami nos deja el corazón latiendo fuerte, la necesidad de respirar y templar los nervios antes de embarcarse en el viaje final, en el que suponemos será el desenlace de la historia. Si el punto era álgido al comienzo, en en final alcanza unas cotas insospechadas. 

Reacciones:

3 comentarios:

  1. De Murakami os recomiendo 'De qué hablo cuando hablo de correr' http://deporadictos.com/correr-no-es-de-cobardes/

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  2. Mi experiencia con Murakami se limita a Sputnik, mi amor. Desde entonces (y hace ya casi dos años) no he vuelto a leer nada suyo. Voy a leer la tercera reseña para que termines de convencerme jejeje.
    (Por cierto, me alegro de poder volver a comentar en tu blog, que no se que pasaba pero no podía...).
    Besos

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    1. Sputnik, mi amor me maravilló!!! te recomiendo 1Q84, por supuesto, y Tokio Blues, que me hizo llorar.
      me alegra mucho que puedas comentar sin problemas!
      besos!

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