viernes, 21 de junio de 2013

Dos años indignado...


El siguiente artículo lo publiqué en el blog del periódico Sí, Se Puede en el que estuve trabajando. Han pasado dos años y me gustaría decir que todo sigue igual, pero no puedo, lo cierto es que las cosas están hoy aún peor...


INDIGNADOS CON EL CORAZÓN EN LA MANO Y LA ALEGRÍA INTACTA

20 de Junio 2011

Hace unos días veía el siguiente grupo en Facebook: “En España, al acabar la carrera, hay tres salidas: por tierra, mar y aire”.

Triste realidad esta, que nos obliga a escapar de la Europa afligida y desgastada y vieja, tan manida que parece condenada a morir. Esta Europa que siempre he defendido, elegante, que supo renacer y hacerse a sí misma como una región grande y próspera y que, ahora, está contaminada de corrupción, y su ambiente es putrefacto.

En España, la picaresca, que incluso podía llegar a ser divertida, se ha convertido en un pozo profundo y negro donde los políticos y los bancos manejan el cotarro, respaldados por buena parte de los medios de comunicación que se presumen plurales cuando eso no es más que una farsa. Políticos y banqueros y empresarios unidos para destruir los derechos sociales de las clases medias, condenándolas a la destrucción, para convertirnos en un pobre país de pobres y ricos. Eso sí, todos con estudios universitarios, formaciones académicas impecables, másters del universo, iphones y sueños rotos.

Un país en el que nada tiene sentido: Valencia gobernada por políticos supercorruptos (como si de superhéroes se tratara) que cuentan con el respaldo de los electores burdos y absurdos; Izquierda Unida, dando un apoyo implícito al Partido Popular en Extremadura; y la otra burda y absurda de España, Rosa Díez, consiguiendo votos a destajo, una evidencia de la estupidez humana que apuesta por la incoherencia.

Y mientras ellos se pelean, la gente sale de nuevo a la calle para decir: “Por favor, seguimos aquí, muriéndonos de hambre, condenados a salir por tierra, mar y aire de este país herido, aún cicatrizando, que hemos aprendido a querer con los años y que ahora nos obliga a marcharnos”.

Nos obliga a marcharnos porque, si a nivel político es todo un gran fiasco hediondo, a nivel social y humano, pocas esperanzas quedan. Pocas esperanzas quedan cuando un empleado no cobra su sueldo y nadie le da explicaciones, en un entramado de silencios putrefactos e hipócritas. Pocas esperanzas quedan cuando los derechos adquiridos de un trabajador son denostados, cuando los convenios solo sirven para que los jefes y los no tan jefes se limpien sus partes “poco-nobles” de la infecta mierda que les corroe, mientras siguen rezando a dios y haciendo gala de su catolicismo vergonzante. Cuando, cada año, ni tan siquiera ese empleado recibe una subida del IPC, haciéndole más pobre mientras, en el país, unos pocos se hacen más ricos. 

Por no hablar del “presentismo” incompetente que invade nuestras oficinas y despachos, así como de las dictaduras empresariales a las que muchos empleados se ven sometidos, sin opción para rebatir una idea, para defender un trabajo en el que se ha puesto la motivación, el alma y la ilusión. Y lo único que se fomenta es el desencanto, el hastío, se fomenta la fragmentación y el asco. 

La gente volvía ayer a salir a las calles para protestar. Con ilusión, ignorando a aquellos medios de comunicación que emprendieron una campaña contra los jóvenes indignados, alienándose a los políticos que les controlan y a los bancos que les pagan, y obviando el malestar de toda la gente, de todos los jóvenes que, hartos de este país donde lo único que podemos hacer es comer mierda o escapar. La gente volvía ayer a salir a las calles, con el corazón en la mano y la alegría intacta, y la certeza, cada vez más frágil, de saber que el tiempo pone a cada uno en su sito.

Reacciones:

3 comentarios:

  1. Sí, las cosas están aún peor. Cada vez se ve menos esperanza en el rostro de la gente...
    Besotes!!!

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  2. Dos años y, viendo como pintan las cosas, lo peor es que la cosa parece que va para largo. A pesar de que haya supuestos "indicios económicos que empiecen a invitar al optimismo", la realidad social es y va a seguir siendo muy distinta. Y a muchos de los españoles lo que nos importa es vivir dignamente, los datos económicos son muy secundarios pese a que nuestra escoria política ahora quiera priorizarlos.

    Un saludo indignado.

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  3. Dos años y pocos cambios, por decirlo así..
    Ánimo, cada vez lo necesitamos más...

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