lunes, 15 de julio de 2013

EL DUEÑO DEL SECRETO, de Antonio Muñoz Molina


El dueño del secreto es una novela corta de Antonio Muñoz Molina, protagonista del mes en CAJÓN DE HISTORIAS. El relato en primera persona de un hombre que vivió en Madrid en 1974, cuando languidecía la rancia dictadura franquista que parecía que no iba a acabar jamás. Él era entonces un joven de 18 años, recién llegado a Madrid desde su pequeño pueblo, a un Madrid que era a veces gris y hostil, y que se le descubría otras veces fastuoso y señorial. 

La historia comienza con un pasaje precioso sobre los sentimientos que infudaron en el joven que el protagonista fue la Revolución de los Claveles que tuvo lugar en Portugal ese mes de abril de 1974, una alegría que ansiaba se contagiara en la España triste y asustada de entonces. 

De pronto, en Portugal, se veía que los más audaces sueños de libertad podían cumplirse, que una dictadura más antigua y más fósil todavía que la española podía borrarse del mundo en el transcurso de una noche, igual que se había derrumbado la monarquía de Alfonso XIII en otro abril de casi medio siglo antes, sin muertos, sin turbulencias ni desastres, en medio de una celebración orgullosa y unánime.

Y desde ahí, el protagonista cuenta cómo, por casualidades de la vida, se vio envuelto en un plan para acabar con la dictadura. Un secreto que él no pudo guardar y que compartió con Ramonazo, un paisano con el que compartía habitación en un lúgubre pensión de la capital.

Tres personajes dibujados con maestría: el protagonista, ingenuo y cobarde, ilusionado con un mundo mejor, con una República donde todos y todas pudieran votar en elecciones libres, y mareado por el hambre perpetua de su estómago. Ramonazo, el paisano con la cara redonda y la barba cerrada, con esa cara curtida por el trabajo y el pueblo, incendiario prochino y bruto, y no por eso, con algo de cobardía en sus entrañas. Y Ataulfo, con su facha de abogado burgués, que vive en el dispendio y que, sin embargo, se mantiene fiel a sus principios anarquistas, porque ser de izquierdas no es ser un vagabundo, sino creer en la equidad social, en la educación universal de calidad y en el respeto por los derechos humanos para todos, esos derechos humanos básicos que la dictadura franquista y el gobierno actual del "señor" Rajoy tienen más similitudes vergonzantes de las que me gustaría. 

Antonio Muñoz Molina escribe un libro breve pero vivo y cargado de pasión, con una maestría narrativa propia de él, preciso y incisivo, y profundamente mordaz, tanto, que en más de una ocasión y en más de dos no he podido dejar de soltar una risa.  Un libro que retrata a la perfección el ambiente de aquellos días de 1974 en los que algunos, muchos pero no todos, deseaban una España mejor para vivir, con la incertidumbre de que aquella tristeza, aquel agobio sordo, aquel aburrimiento inacabable del franquismo no acabara nunca. Pero acabó, por fin, convirtiéndose en un recuerdo borroso y rancio. Una novela breve pero intensa y una experiencia lectora sumamente recomendable. 

Reacciones:

7 comentarios:

  1. Pues no conocía este libro de Muñoz Molina, como es un autor que me gusta y el tema me ha llamado la atención lo anoto.
    Un abrazo

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    1. Yo, hasta hace poco, tampoco lo conocía, pero como quería que fuera el protagonista del mes estuve indagando sobre su obra, y esta novela breve, de verdad, es una delicia: irónica, divertida, precisa, profunda y retrata a la perfección el estado de ánimo en aquellos últimos tiempos de la dictadura. muy recomendable!! besos!

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  2. De este hombre sólo he leído "En ausencia de Blanca", hace mucho, y me encantó.
    Seguro repito con él =)

    Besotes

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    1. La novela que mencionas es muy buena, anímate con esta o con Carlota Fainberg, creo que te van a gustar :)
      un besote!

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  3. Como Blanca, no conocía este libro. Y me has tentado... Lo buscaré en la biblio.
    Besotes!!!

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    1. Te lo recomiendo mucho!!! es una novela breve pero muy certera y muy amena! y siempre es un gusto leer a Muñoz Molina! besote!

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  4. Yo de Antonio Muñoz Molina solo he leído Plenilunio, y hace ya tantos años que apenas me acuerdo jejeje. Cuando me enteré de que le habían concedido el Príncipe de Asturias dije: "Es una buena ocasión para leer algo más suyo", y esta no tiene mala pinta.
    Besos

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