lunes, 13 de abril de 2015

Crítica | Loreak (Flores), de Jose Mari Goenaga y Jon Garaño


Loreak fue una de esas películas pequeñas que consiguen hacerse un hueco entre las más grandes. La razón es sencilla: es grande. Sé que el inicio de esta reseña no es demasiado brillante, pero es la verdad. Me explico: una película en euskera, con un presupuesto modesto, firmada por unos directores no muy conocidos y sin ninguna cara demasiado popular entre sus intérpretes no tiene, aparentemente, los ingredientes para colarse en los circuitos comerciales. Pero desde que se pudo ver en el pasado Festival de Cine de San Sebastián, Loreak fue haciéndose un hueco en las carteleras y los espectadores, aquellos que la habían visto, se esforzaban en resaltar sus aspectos positivos: su bella fotografía, sus interpretaciones impecables, su guión y su drama contenido. Y así fue como se coló en la categoría reina de los Premios Goya. Y estar entre las cinco mejores películas del año (para los académicos) es, sin duda, un escaparate estupendo. 

A mí Loreak se me escapó, no logré verla en el cine. Tuve que esperar a que la estrenaran en Filmin para hacerlo. Pero no quería quedarme sin verla. Y ha merecido la pena. 

Uno no está acostumbrado a ver cine en euskera, pero la verdad que hay en esta película supera cualquier barrera lingüística. Es una historia sencilla: una mujer, en plena menopausia, empieza a recibir un ramo de flores de un anónimo en su casa cada jueves, hasta que, por un suceso, esas flores dejan de llegar. Pero el vínculo que se ha creado entre la protagonista y ese emisor desconocido es ya muy fuerte. Tan fuerte, tanto. 

Loreak es un drama tenue sobre la soledad, sobre la autoestima y la necesidad de estrechar lazos. Una película que utiliza las flores para hablar del amor y la muerte, porque flores hay a nuestro alrededor cuando nacemos y flores cuando morimos. Y flores que vinculan a las tres mujeres de esta historia; la que amó y se siente traicionada después de la pérdida, la que añoró amar, y la que fue golpeada por un remordimiento que le costó la razón. Vean, sientan, huelan estas flores, porque son flores enormemente bellas y profundamente elegantes. 


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

Reacciones:

4 comentarios:

  1. No la conocía. Y no me hubiera detenido en ella si no es por tu reseña. Ahora me vas a hacer que intente verla.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que ha pasado desapercibida por cines comerciales. La gente que viva en ciudades más pequeñas en las que el cine sea el del centro comercial ni se habrá enterado, pero es una película que puede gustar a mucha gente, es muy bonita.
      Besos!

      Eliminar
  2. Me la quitaron de cartelera super pronto, así que ando con ella pendiente aún =)

    Besotes

    ResponderEliminar

¡GRACIAS POR COMENTAR! Toda aportación respetuosa que genere debate y fomente el pensamiento crítico es bienvenida.