miércoles, 20 de mayo de 2015

Crítica | Pride (Orgullo), de Matthew Warchus


As we come marching, marching, we battle too for men, 
for they are in the struggle and together we shall win. 


Con la emoción todavía vibrando tras el visionado de esta película, con la piel de gallina por todo lo logrado y por todo el camino que aún queda por recorrer. Por las batallas ganadas con orgullo por la libertad, la igualdad y la justicia. 

Pride es una de esas películas muy enmarcadas en un momento y en un lugar concretos de la Historia: en 1984 durante la huelga de los mineros contra Thatcher en Reino Unido. Un grupo de homosexuales decide implicarse y recaudar fondos para la causa. Pudiera parecer que esta historia tan inglesa y tan de otro tiempo (30 años han pasado ya...) no tiene nada que ver con nosotros, españoles, europeos, latinoamericanos. ¿Cómo hacer para convertir Pride en una historia universal? Apelando, precisamente, a conceptos universales como la solidaridad, hombro con hombro, mano con mano. También a la reafirmación, al orgullo de ser quien eres, de amar a quien amas y de defender aquello en lo que crees. 

Pride no es una película perfecta, el ritmo a veces decae (aunque en general es bastante dinámica), el metraje es largo y eso provoca que nos topemos con algún que otro cliché (absolutamente perdonable), pero tiene momentos entrañables, una dirección artística conseguida y unas buenas interpretaciones, tanto de los actores jóvenes como de los consagrados, como la gran Imelda Stauton. Y tiene la fuerza de la verdad. 

Emociona ver que, desde antes de que yo naciera, había gente a la que no le importaba gritar al mundo que ellos no eran los estaban equivocados, gritarlo con tanta convicción a la Iglesia y a la sociedad. Gente que luchó para que los que nacimos más tarde tuviéramos las cosas más fáciles, para que no nos pusieran cadenas

Por eso ahora, cuando tenemos los pies llenos de polvo de tanto camino recorrido, duele ver cómo a los políticos no les vale con saquearnos, con robarnos el dinero ganado con nuestro trabajo, con empobrecernos socialmente, no, no les vale, también quieren meterse en nuestros corazones y en nuestros úteros, quieren cerrar nuestras bocas para que no protestemos, quieren que nuestras hijas y nuestros hijos tengan que marcharse a trabajar fuera porque aquí no hay trabajo, y si lo hay no es cualificado, no es suficiente para vivir con dignidad. Pride emociona porque habla de una huelga de 1984, y habla de una represión contra los trabajadores. Y habla de la libertad del amor. De la felicidad. De las batallas perdidas y de las guerras ganadas. Y tantos años después vemos que hoy todavía hay, tristemente, demasiadas cosas vigentes en esta película. 

Voten el domingo en las elecciones, voten contra el Partido Popular que ha destrozado España, voten contra la ignorancia, contra aquellos que han deshauciado familias, contra la involución y la miseria del espíritu. Y voten por el cambio, porque este sistema anquilosado no se sostiene más, voten por la experiencia, por Manuela Carmena en Madrid, que derrocha sabiduría y cordura, porque en su piel se ven las arrugas de tantas luchas. Voten por Ada Colau, que se ha partido el lomo defendiendo a las familias, sin importarle nada más que su dignidad. Voten por los vecinos y las vecinas de sus pueblos que se han juntado para trabajar por el bien común, hartos de la casta política que solo busca su propio beneficio. El momento es ahora. Ahora. Ahora. 

Y vean Pride, porque qué alegría tener algo por lo que luchar.



Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

lunes, 18 de mayo de 2015

Reseña | El tiempo que nos une, de Alejandro Palomas


Tercera novela que leo de Alejandro Palomas, que fue protagonista del mes pasado en CAJÓN DE HISTORIAS. Y aún así, El tiempo que nos une me ha pillado por sorpresa. ¿Por qué? Porque Una madre me emocionó, sí, pero todo en ella estaba pensado para emocionar, y El alma del mundo, aunque me gustó bastante, se me hizo una novela demasiado blanca y a la que, quizás, le faltara algo de suciedad. El tiempo que nos une, no sé por qué, pensaba que iría por esa misma línea. Pero me equivoqué. 

Uno tiende a pensar (o quiere hacerlo, más bien) que las últimas novelas de cada autor son las mejores. La última y, por supuesto, la primera, que suele ser un ejercicio narrativo sin contaminantes, mucho más puro quizás que el resto de la obra. Por eso no me esperaba ese derroche de valentía en esta novela intermedia en la trayectoria literaria de Alejandro Palomas. Me esperaba emoción, sí, pero no me esperaba tanta emoción, tanta como para tener que echar el freno a la lectura y necesitar salir a tomar el aire (y una cerveza) porque la historia que tenía ante mis ojos dolía, y dolía demasiado. Hacía mucho tiempo ya que no ocurría algo así, que una novela me producía una sensación física de malestar.

Y yo mismo me descubrí pensando, a la mañana siguiente mientras me tomaba un café, las razones que me hacían continuar leyendo. ¿Si duele, por qué seguir? Porque es hermoso. Porque se puede encontrar belleza en el dolor. Y porque es balsámico. 

El tiempo que nos une es una historia de mujeres de una misma familia, tres generaciones en las que Mencía es la matriarca, madre de dos hijas, Lía y Flavia. Y Lía, a su vez, madre de tres hijas: Helena, Irene y Bea. Pero Helena falleció en un accidente en el mar, y el primero de los 8 libros que componen la novela girá en torno a su ausencia. La anécdota que narraba sobre "mi salida a tomar cerveza para airearme" ocurrió durante ese primer libro. Aún no sabía que el segundo libro sería todavía más duro, porque ese no habla de la ausencia, sino de la pérdida, y es una pérdida tan a destiempo, tan dolorosa, que hasta hipé, os lo juro.

Desde ahí, por suerte, El tiempo que nos une se hace más llevadero, igualmente emocionante, alternando el drama con la comedia, en esa delícada y complicada línea que el autor maneja tan bien, y el lector va encariñándose más y más con todos los personajes femeninos de esta historia, con las mujeres valientes golpeadas por la vida, como tantas, como todas. Y entre ellas, especialmente, destaca el de Mencia, la matriarca, la anciana nonagenaria que dice estar cansada de vivir pero que, sin embargo, desprende tanta vida que uno no puede más que admirarla. Incluso a pesar de los errores cometidos, porque ese es uno de los aciertos de Palomas: crear personajes humanos que han tomado decisiones equivocadas en algún momento de sus vidas. Nadie es perfecto.

El tiempo que nos une es un canto de amor a la familia, a los vínculos familiares. Una lectura que cura y absolutamente necesaria. 


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

jueves, 14 de mayo de 2015

Top 10 | Las mejores canciones de España en Eurovisión



La próxima semana se celebra una nueva edición del Festival de Eurovisión. Repasamos hoy alguna de las canciones que han representado a España en todos estos años.

10. Peret: Canta y sé feliz
En 1974, un año antes de que se muriera el dictador, Peret representó a España con una rumba catalana algo espesa, pero un estribillo que, si estás en medio de una fiesta y suena, lo entregas todo. Quedó en 10ª posición.

9. Ramón del Castillo: Para llenarme de ti
Un tema de aires latinos con un estribillo pegadizo. Quedó en 10ª posición en 2004, aunque a desafinó un poquito el amigo. Hoy me quedé vacío para llenarme de ti... ¡qué buena frase!

8. Sergio Dalma: Bailar pegados
Una balada clásica del pop español. Probablemente, a día de hoy, sigue siendo la canción más popular de Sergio Dalma. Quedó en 4ª posición en 1991. Y primera en la Historia de España en karaokes.



7. Salomé: Vivo cantando
En 1969, Salomé ganaba el Festival de Eurovisión (junto con tres países más) con esta canción alegre como pocas, con un estribillo que ha pasado de generación en generación. Me pregunto si mis sobrinos pequeños conocen el tema...


6. Azucar Moreno: Bandido
Con ese ese electro-flamenco capaz de provocar risas, y con esa garra que caracteriza a estas cantantes, Bandido consiguió el 5º puesto en 1990. ¡Ahí es ná!

5. Karina: En un mundo nuevo
El tema es bastante cursi. Muy cursi, de hecho, es lo más cursi que he escuchado en años. Pero tiene un crescendo increíble y uno termina viniéndose arriba cosa mala. Karina casi gana, quedó en 2ª posición en 1971.



4. Anabel Conde: Vuelve conmigo
En 1995, mientras Mariah Carey reinaba en el mundo de la música, Anabel Conde quedaba en 2ª posición con esta balada en la que derrochaba grititos y movía los manos como la más diva entre las divas. Nunca después, hasta la fecha, hemos conseguido una segunda posición... ¡y ya van 20 años!



3. Beth: Dime
En 2003, un año después del fiasco de Rosa y su Europe's living a celebration (no sé por qué estábamos tan emocionados, la canción era horterísima) Beth, otra triunfita, quedaba en 8ª posición con este temazo que merecía, al menos estar entre los 3 primeros. ¿O será que me recuerda a mis primeras fiestas nocturnas en Móstoles y por eso le tengo tanto cariño? Ainss....


2. Pastora Soler: Quédate conmigo
Ha sido, hasta ahora, la última gran representante española. En cuanto a profesionalidad, voz e interpretación impecable. Quedó 10ª en 2012 y, en mi opinión, merecía mejor posición, quizás un 2º lugar tras el Euphoria de Loreen.


1. Mocedades: Eres tú
Para mí, la mejor que ha llevado España al Festival de Eurovisión. Con una producción cuidada, con una letra hermosa y con la voz especial de la cantante de Mocedades. Quedó en 2º lugar en 1973.

+ Bonus Track. Edurne: Amanecer
Y como extra, escuchamos de nuevo la canción de este 2015 y deseamos toda la suerte del mundo a Edurne.

¿Cuál es tu favorita?

lunes, 11 de mayo de 2015

Reseña | Las tres bodas de Manolita, de Almudena Grandes


Esta es la historia de Manolita, la señorita Conmigo no contéis, que trabajó para sacar adelante a su familia cuando todo estaba en su contra, que aprendió a amar en medio del horror y que descubrió la importancia de la implicación y de la solidaridad. 

Almuneda Grandes regresa a Madrid, su ciudad y la mía, para relatar los años más duros de la Historia reciente de España: la post-guerra. Lo hace con una novela brillante llena de personajes memorables, cada uno con su destino particular. Los personajes de una familia, los Perales García, y también la gente alrededor de ellos. Porque esta es también el relato de la vida Eladia, que se crió entre putas; de Palmera, un artista flamenco enamorado de un hombre hasta las entrañas; de Silverio, el Manitas, al que el cuerpo se le fue llenando de amor; del Orejas y Toñito; de Isabel y Pilarín que fueron enviadas "a estudiar" a Bilbao, y de la hermana Carmen, un nido de humanidad entre tanta mierda. Pero sobre todo de Manolita, un personaje redondo, que experimenta un proceso de madurez notable a lo largo de las más de 700 páginas de este libro, uno de esos personajes que te acompañan a lo largo de tu vida, marcados a fuego, a los que desearías poder abrazar, es uno de esos personajes a los que se quiere y que a uno le gustaría parir. 

Esta es la tercera entrega de los Episodios de una Guerra Interminable, tras Inés y la alegría y El lector de Julio Verne. Y, probablemente, sea la más compleja de la tres, por tener una trama que como un rompecabezas en el que todo está hilado a la perfección, y en el que Grandes derrocha su músculo narrativo que es capaz de emocionar hasta las lágrimas y el dolor. Ahí radica su éxito. 

En la última feria del Libro de Madrid, de mi Madrid que tan lejos me queda ahora y que tan bien relatado está en el libro, tan diferente del Madrid actual, tan devastado, y a la vez tan parecido, tan lleno de vida y tan capaz de reponerse una y otra vez a los golpes y a las bombas de la Historia, quise que me firmara un ejemplar, y justo delante de mí una señora se abrazaba entre lágrimas a la autora, y pensé, quizá, que esa mujer emocionada le daba las gracias por esta historia que es mía, que es nuestra, de todos los españoles, que hemos nacido con una cicatriz, la de esa guerra que partió España en dos y que, aún hoy, nos hiela el corazón. Pensé, quizá, que esa señora tuvo a su abuelo en una cárcel por su manera de pensar, por una manera de pensar legítima que el terror quiso suprimir. Pensé que quizá ese abuelo descansa todavía en una cuneta y ni sus hijos ni sus nietos han podido llorarle en paz. 
Las tres bodas de Manolita es una historia sobre lo perra que puede llegar a ser la vida, pero también un ejemplo de superación continua, de camaradería, de amistad y de vínculos afectivos sobre los que se sustentaba la vida de cada una de las mujeres, hijas y madres que tenían a sus hombres presos por su manera de pensar. Y de cómo ni la represión franquista más mezquina pudo acabar con su fortaleza y con su dignidad. Una lección de vida. 

La frase: 
Con cada cuerpo que se desplomaba ante una tapia de ladrillos rojos, volvían a matarlos a todos, a matarnos con ellos, a quitarnos a todas un pedazo de vida en cada ausencia. 

Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

Más novelas de Almudena Grandes en CAJÓN DE HISTORIAS;:
- El lector de Julio Verne (Mejor lectura de autor español 2012)
- Inés y la alegría (Mejor personaje femenino 2010)
- El corazón helado (Mejor lectura, Mejor Argumento, Mejor Narración, Mejor Personaje Masculino, Mejor Personaje Femenino y Mejor lectura de autor español 2008)
- Castillos de cartón (Mejor Personaje Femenino 2004)
- Malena es un nombre de tango (Mejor Narración, Mejor Personaje Femenino y Mejor Lectura de autor español 2006)
- Las edades de Lulú (Mejor Personaje Femenino y Mejor Lectura de autor español 2005)

jueves, 7 de mayo de 2015

En Tegus no se camina: Vacaciones en el mar

Ha pasado exactamente un mes desde la última vez que escribí sobre mi Semana Santa en el norte de Honduras. Durante todos estos días me he ido sintiendo cada vez más adaptado a esta "ciudad hostil" que tiene su encanto (¡vaya que lo tiene!). "Tegus te atrapa", me dicen los hondureños. Igual tienen razón porque estoy feliz, feliz.  Y durante estas semanas he ido recopilando experiencias, comentarios y anécdotas de la vida en la raíz del mundo. Pero no os las contaré hoy. ¿Por qué? Porque en el puente de mayo nos fuimos de vacaciones a El Salvador.

Planes para el puente de mayo: 
La mafia italiana (entre la que se encuentra mi compañera de piso Paola) había organizado una quedada centroamericana en El Salvador. Iría gente que vive allí, y también otros que vivimos en Honduras, Nicaragua y Guatemala. Habían alquilado un rancho en Barra de Santiago, en la costa,"cerca" de San Salvador, la capital. Salida prevista el viernes por la mañana y regreso el domingo por la tarde. "Serán unas 5 o 6 horas de viaje", prometieron mis fuentes.

Iniciamos el trayecto y 10 horas después llegamos a una casona en primera línea de playa como la de Brandon y Brenda en Sensación de vivir. De hecho, esas 10 horas merecieron la pena en el mismo momento en el que entramos por la puerta de la finca. "Tengo que aprender a disfrutar más del viaje, no solo del destino", me dije. Porque lo cierto es que una vez allí era (muy) fácil disfrutar: bebiendo cerveza en la barra de la pisina, comiendo pasta cocinada por la mara italiana, desayunando ostras. Lo típico. 

El fin de semana prometía exceso de sol, exceso de cerveza, exceso de piscina y de mar. Perfecto.

Pero me levanto el sábado y descubro un oleaje en el Pacífico como nunca he visto en mi vida. Me encanta la ironía de aquel que decidió bautizar a esas aguas hijas de puta de esa manera. Tan fiero estaba el mar y la casa tan en primera línea que ocurrió algo así:


Vale, en realidad no. Pero sí que el mar llegó hasta la piscina y lo que ocurrió fue esto:


Efectivamente, el agua del mar llegó hasta la piscina. Así que nos quedamos sin mar y sin piscina. Dos en uno. ¿Que nos queda? Efectivamente, la cerveza. Lo malo es que después de unas cuantas cervezas uno se relaja y ¿que viene un tsunami? Pues que venga que aquí le espero. Por la noche nos recomendaron evacuar la zona, así que decidimos votar. En la casa estábamos unas 20 personas: 15 europeos, 1 gringa y 4 centroamericanos. Votos a favor de evacuar: 3 (de los centroamericanos). Votos en contra: 16. Conclusión: nos quedamos esperando la ola. LA OLA, decían. Y la ola llegó cuando yo estaba dormido plácidamente en mi habitación (de la segunda planta por si las moscas), y tampoco fue para tanto, volvió a alcanzar la piscina y llenarla de mierda pero nada que ver con la auténtica ola grandiosa de la más grande:


Resumen del fin de semana: 
19 horas de viaje.
Curso exprés de italiano superado con éxito.
Supervivencia a un tsunami.
Desconexión extrema.
Alegría, alegría, alegría.

Ha merecido la pena.


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

lunes, 4 de mayo de 2015

Mis canciones del mes de mayo


10. Romeo Santos y Marc Anthony: Yo también (N)
Dos de los artistas de más éxito de la música latina actual unen sus voces en este duelo. Bachata y salsa para abrir la lista de canciones del mes. 

9. Mariah Carey: Infinity (N) 
Mariah Carey regresa a Sony/Columbia, la discográfica con la que vivió sus mayores éxitos, y lo hace con una recopilación de sus 18 Números 1 en la Billboard de Estados Unidos (la solista con más Números 1 en la Historia de la música) y un tema nuevo, este Infinity, un tema más arriesgado e interesante musicalmente que sus últimas propuestas. 

8. Mayte Martín: S.O.S. (N)
Puro derroche de emoción el de Mayte Martín. Cante flamenco, cante valiente. Y un llamamiento al amor, que a veces tanto miedo da. Que sea capaz de enamorarme cada día, velar mi sueño mientras que yo estoy dormida, mirarme siempre con la mirada encendida igual que miro yo...

7. Alejandro Sanz: Un zombie a la intemperie (-6)
El Número 1 del mes pasado baja seis puestos hasta la septima posición. Un zombie a la intemperie no ha tenido la repercusión que tuvo, por ejemplo, No me compares. En unos días se lanza su nuevo álbum, Sirope, veremos si incluye algún temazo. 

6. Andrés Suárez: Te Doy Media Noche (N)
¡Qué precioso es el nuevo tema de Andrés Suárez! El gallego ha puesto música a una poesía, porque no hay otra palabra más adecuada para definir esta canción.  

5. Edurne: Amanecer (+5)
Este mes sí. Edurne sube 5 puestos en el Top de canciones de mayo. En unas semanas representará con esta canción a España en el Festival de Eurovisión. ¿Hará un buen papel? ¿Conseguirá una buena posición? ¿Qué os parece?

4. Miguel Campello: Llámame mañana (N) 
Nuevo videoclip de Miguel Campello, extraído de su álbum Aire. Quizás sea un tema sobre la amistad, sobre los amores pasajeros que duran una vida, sobre la soledad que hiere. Puede que no salga el sol y te cueste respirar, pues llámame mañana...

3. Rose: Je compte (R)
La cantante francesa repite en tercera posición de la lista con Je compte, el primer single de su nuevo disco. Un tema que guarda la esencia de Rose: voz delicada, juegos de palabras en sus letras y la guitarra. A veces menos es más. 

2. Natalia Lafourcade: Hasta la raíz (+4)
Me encanta este vídeo, por lo hipnótico. Y la música, por la raíz. Y la letra, por emoción. Y la personalidad de la voz de Natalia Lafourcade. Sigo cruzando ríos, andando selvas, amando el sol, cada día sigo sacando espinas de lo profundo del corazón... 

1. Coeur de pirate: Oublie moi (N)
Coeur de Pirate directamente el Número 1 con esta nueva canción adictiva, en una combinación imposible de sutileza y fuerza. Un tema sobre las renuncias, oublie-moi, olvídame, suplica, y en el tono de su voz se escapa el amor a raudales. Estoy enganchado. Es la tercera vez que Coeur de pirate logra el primer puesto en CAJÓN DE HISTORIAS.

viernes, 1 de mayo de 2015

Protagonista del mes... Laura Restrepo


Escribir para sentirse más cerca de su padre fallecido, y también para sentirse más cerca de aquellos que fueron víctimas de la violencia en Colombia.

Laura Restrepo es una de las voces literarias actuales más importantes de Hispanoamérica, también una de las más puras y bellas, y de las más valientes. Esta colombiana comprometida con la gente de su país, con su pueblo latinoamericano, tuvo que salir del país durante los años 80 por su implicación con el Movimiento 19 de abril. Pero su activismo no entiende de países y, por ese motivo, ha luchado por la justicia social y por la democracia en Argentina, en Nicaragua y también en España.

Entre sus obras, en las que hay una marcada influencia del periodismo, destaca Delirioprobablemente su novela más famosa, que le valió el Premio Alfaguara en 2004. También Dulce compañía, por la que recibió los premios Sor Juana Inés de la Cruz y el France Culture, que es el que otorga la crítica francesa a la mejor novela extranjera publicada en el país. Ambas tendrán su espacio este mes de mayo en CAJÓN DE HISTORIAS en el que Laura Restrepo se convierte en la protagonista por derecho propio.

¿Habéis leído alguna de sus novelas?


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria