viernes, 29 de diciembre de 2017

Nos hemos comido 2017 a bocados, a besos y a risas


Nos hemos comido el año a bocados. A besos y a risas. Oigan, que ni me he dado cuenta. El 2017 se me ha pasado en un abrir y cerrar de ojos. Empezó marcado por nuevos retos profesionales en un ámbito al que he estado unido desde que comencé mi trayectoria laboral: la migración. Y ha sido muy bonito trabajar por las personas migrantes hondureñas, las que se quieren marchar, las que han vuelto y las que están fuera. Un año de continuos viajes de trabajo y también otros personales que son los que me llenan el alma de alegría: México que volvió a enamorarme, Islandia que me fascinó. Y Roatán, mi lugar favorito del Caribe; la Ruta Lenca, que es Honduras en toda su esencia; Utila que fue tan divertido; y el fin de semana en el Lago de Yojoa para celebrar la vida. 


También cambié de casa en septiembre, porque necesitaba empezar una nueva etapa. Pero no cambia mi amor, solo crece y crece. Y eso es lo que da aliento a mi vida y a mis decisiones, el apoyo incondicional mutuo que nos tenemos. Y la familia y la amistad, que este año me regalaron una nueva sobrina pequeña y gordita a la que apapachar.

Cada año, por estas fechas, uno siempre echa un vistazo atrás, y hoy, mientras escribo esto, se me dibuja una sonrisita llena de paz que ni este último mes en Honduras podrá borrar, y eso que ha sido psicológicamente agotador tras las elecciones del 26 de noviembre. Y es que la vida se construye de momentos felices y otros algo complicados, de retos profesionales, despedidas, bienvenidas, noches de fiesta y algunas melancolías. Pero me quedo con esta frase de La Oculta, una novela de Héctor Abad Faciolince que leí este año: La vida está hecha de rachas de alegrías y rachas de tristezas y largos años de calma, que son los mejores. 

Gracias a la gente que está ahí para apoyarme, algunos lejos y otros cerquita. Gracias porque juntos bailamos el viento, venga con la fuerza que venga.


Y este cajón siguió llenándose de historias...


Cine
Empezó 2017 con Amy Adams como protagonista gracias a dos peliculones: La llamada y Animales nocturnos. Los Goya coronaban la primera película dirigida por Raúl Arévalo, Tarde para la ira. Y los Oscar quedaron marcados para siempre por el fallo garrafal en la lectura del premio a la Mejor Película, que le duró a la maravillosa La la land solo 5 minutos. Ya en octubre, Darren Aronofsky volvía a las salas con madre!, una película muy controvertida que me impactó sobremanera. 


Música
Dos protagonistas musicales en 2017: Jarabe de Palo en abril y Shakira en junio. Despacito de Luis Fonsi batía todos los récords. Fue Número 1 en CAJÓN DE HISTORIAS, pero no logró la distinción como Mejor Canción del Año, que ha ido a parar a Shape of you de Ed Sheeran, elegido también el Mejor Artista de 2017. Mi canción favorita: La puerta violeta, de Rozalén, y su álbum Cuando el río suena... mi favorito y también el de los lectores de este espacio. 


Literatura
Comenzamos, como cada año, repasando mis mejores lecturas de 2016. El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince, se llevaba la palma. Precisamente él fue el protagonista en el mes de marzo. Celebramos el Día Mundial de la Poesía con Juana Pavón y su homenaje a Tegucigalpa. En primavera descubrimos la obra de Fernando Aramburu, y Patria se me quedó muy adentro. En 2017 conmemoramos el centenario del nacimiento de Gloria Fuertes, Ray Loriga ganó el Premio Alfaguara por Rendición y el Nobel de Literatura fue para el británico Kazuo Ishiguro


Hasta aquí un pequeño resumen del año. Gracias a todas y a todos por seguir ahí. Mis mejores deseos para 2018: sonrisas, besos, mucho trabajo digno y solidaridad. Y diálogo para la paz. Que la cultura siga siendo un motor para construir ciudadanía y el amor continúe haciendo de este mundo un lugar hermoso donde vivir. ¡FELIZ AÑO NUEVO!


Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

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