lunes, 28 de diciembre de 2020

No te echaremos de menos, 2020


No sé si este nefasto 2020 ha sido un año para olvidar o, por el contrario, un año del que recordaremos las lecciones aprendidas, en el que reordenamos prioridades, donde la salud (y probablemente, por vez primera, la salud mental) ocupó el primer puesto de importancia. Un año colectivamente horrible, el año del covid-19, donde nuestro mundo tecnológico y cómodo se convirtió en una distopía con mascarillas, sin abrazos ni viajes. Y con mucho temor.

En lo personal, ha sido un año de luces y sombras. Los dos primeros meses los pasé en Madrid. Tras cinco años viviendo fuera era la primera vez que pasaba más de un par de semanas seguidas en España, y me sentó bien volver a pasear, ir y venir en Metro y en bus, disfrutar de una vida madrileña. En esos primeros meses, además, aprovechamos para viajar: además del País Vasco y Granada, viajamos a Georgia y Azerbaijan, como si hubiéramos presentido que después el mundo se cerraría. 

Regresé a Honduras el 29 de febrero, justo antes de que el covid-19 se extendiera también en Centroamérica, y allí se decretó entonces una cuarentena eterna hasta el mes de noviembre, cuando dos huracanes (Eta tenía por nombre el primero de ellos, como si de una broma de mal gusto se tratara) vinieron a impactar a un país ya golpeado por la emergencia sanitaria, la pobreza y la corrupción. 

Este 2020, la pequeña perrita Lola vino a alegrarnos la vida unos días, Lolita que era fiera como una pantera y suave como el algodón, era siempre primavera y se marchó. Nos dejó muy tristes pero también le estaré siempre agradecido por los sentimientos tan bonitos que despertó y que se quedaron con nosotros.

En septiembre, PCR mediante, pudimos viajar y recorrer Puerto Rico, hacer una visita exprés a Chicago y reencontrarnos con Madrid recibiendo el otoño, una de las épocas más bonitas del año, incluso con mascarilla puesta. Y nada más regresar a Honduras, mis papás conocieron a Mr. Covid, en un susto enorme, feo y largo, del que salimos airosos. 

También al regresar, adoptamos a Papu, nuestro pequeño torbellino blanco que puso nuestro mundo patas arriba con la energía y la alegría de un cachorro. Así que ahora somos una familia de tres👬🐕. 

Y ahora, una vez más, escribo esta entrada desde España, en unas navidades que por primera vez no he pasado con todos mis hermanos la nochebuena porque las normas así lo exigieron, pero en las que estamos todos bien y eso es lo más importante.  

Y CAJÓN DE HISTORIAS, con menos frecuencia que en años anteriores, continuó su andadura...

LITERATURA
Empezamos el 2020 haciendo un repaso de las mejores lecturas del año anterior: La fiesta del Chivo, Fractura y Los tiempos del odio se llevaban la palma. Fueron protagonistas del mes Cristina Morales, Andrés Neuman, Marta Sanz, Javier Cercas, Vivian Gornick y Annie Ernaux. También lo fueron, a modo de homenaje, Luis Sepúlveda, que falleció por covid, y Juan Marsé. Y  lo fue el maestro Miguel Delibes en el centenario de su nacimiento.  

MÚSICA 
La música no dejó de sonar este año: sonó reggeaton, sonó Rozalen y sonó C. Tangana, que se llevó el reconocimiento al Mejor Videoclip del Año por Demasiadas Mujeres y a la Mejor Canción por Nunca estoy. Fue ademas el último Número 1 de 2020 gracias a Tú me dejaste de querer, una bachata rumba que se te mete en la mente y no sale. Vanesa Martín editó Siete veces sí, que fue distinguido como mejor Álbum del Año y ella, por tercera vez, como Mejor Artista Española

CINE
Este 2020, Pedro Almodóvar volvía a hacerse con los Premios Goya más importantes gracias a Dolor y gloria, una obra maestra que también estuvo nominada al Oscar (por partida doble, ya que Antonio Banderas formó parte del quinteto de actores protagonistas), y logrando la vigésima nominación para el país. El premio, eso sí, fue para Parásitos, que hizo historia al lograr que una película rodada en un idioma diferente al inglés se llevara el galardón principal de la ceremonia.

Sé que las cosas no cambian de un día para otro, pero necesitamos poner puntos y aparte que sirvan para recuperar la esperanza, para cerrar etapas y abrir otras nuevas. Ojalá este 2021 esta pandemia pase a la historia para no volver más y recuperemos los abrazos y se esfume el miedo. Ojalá este 2021 recuperemos el trabajo también como un espacio social y físico, no sólo virtual. Y que todas y todos tengamos mejores condiciones en los diferentes ámbitos de nuestras vidas. Ojalá en 2021 el amor prevalezca por encima de las penas. ¡Feliz año nuevo! 



Texto: Ismael Cruceta @CajondeHistoria

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1 comentario:

  1. A seguir cuidándose. Y esperemos que este 2021 nos traiga más alegrías, y sobre todo, salud. ¡Feliz año!
    Besotes!!!

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